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Hubble descarta una alternativa a la energía oscura

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Fotografía de la galaxia espiral NGC 5584, obtenida por el telescopio Hubble
La galaxia NGC 5584. Crédito: NASA, ESA, A. Riess
(STScI/JHU), L. Macri (Texas A&M University),
y Hubble Heritage Team (STScI/AURA)

Astrónomos usando el Telescopio Espacial Hubble de la NASA han descartado una teoría alternativa sobre la naturaleza de la energía oscura después de recalcular el ritmo de expansión del Universo con una precisión sin precedentes.

El Universo parece estar expandiéndose a un ritmo acelerado. Algunos creen que se debe a que el Universo está lleno de una energía oscura que funciona de forma opuesta a la gravedad. Una alternativa a esta hipótesis es que una enorme burbuja de espacio relativamente vació de 8.000 millones de años-luz de diámetro rodea nuestro vecindario galáctico. Si vivimos cerca del centro de este vacío, las observaciones de galaxias que se separan entre sí a velocidades aceleradas es una ilusión.
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Hubble proporciona el mapa más detallado de la materia oscura

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Utilizando el telescopio Hubble, los astrónomos han sido capaces de trazar el mapa de la invisible materia oscura en una lejana galaxia, lo que les permitió crear uno de los mapas más detallados y nítidos de la materia oscura en el Universo.

Imagen del Telescopio Espacial Hubble de la NASA que muestra la distribución de materia oscura en el centro del cúmulo gigante de galaxias Abell 1689, que contiene cerca de 1.000 galaxias y billones de estrellas
Buscar materia invisible e indeterminada es un trabajo difícil, pero los astrónomos han estado intentándolo durante más de una década. Este nuevo mapa también podría proporcionar pistas sobre otro misterio del Universo -la energía oscura- y el papel que jugó en los primeros años de formación del Universo.

Un equipo dirigido por Dan Coe en el Laboratorio de Propulsión a Chorro utilizó la Cámara Avanzada para Sondeos del Hubble para mirar en Abell 1689, localizado 2.200 millones de años-luz de distancia. La gravedad del cúmulo, que en su mayoría proviene de la materia oscura, actúa como una lupa cósmica, curvando y amplificando la luz de lejanas galaxias detrás de él.
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Vacío que es 'realmente vacío' resuelve el puzle de la energía oscura

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Un espacio-tiempo continuo de tranquilidad.

El espacio vacío puede realmente estar vacío. Aunque la teoría cuántica sugiere que un 'vacío' debería estar burbujeante de actividad de partículas, resulta que este panorama paradójico de 'la nada' puede no ser necesario. Un escenario más tranquilo del vacío también ayudaría a resolver una persistente contradicción con la energía oscura, la elusiva fuerza que se cree que causa la aceleración de la expansión del Universo.

La teoría cuántica de campo nos dice que los pares de partículas de corta duración y sus antipartículas son constantemente creados y destruidos en el espacio aparentemente vacío.
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Más cerca de comprender la energía oscura

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Entender algo que no podemos ver ha sido un problema que los astrónomos ya han superado en el pasado. Ahora, un grupo de científicos cree que una nueva técnica hará frente al reto de ayudar a resolver uno de los mayores misterios de la cosmología actual: comprender la naturaleza de la energía oscura.

Imagen del cúmulo Abell 1689, en la que se aprecia como se 'doblan' las galaxias distantes debido a la materia oscura
El cúmulo Abell 1689, a unos 2,2 mil millones de años-luz
de distancia. La luz procedente de galaxias lejanas se 'dobla'
por la materia oscura concentrada en el cúmulo (en azul).
Utilizando el método de lente gravitatoria fuerte -cuando un cúmulo de galaxias masivo actúa como una lupa cósmica-, un equipo internacional de astrónomos ha sido capaz de estudiar la elusiva energía oscura por primera vez. El equipo informa que cuando se combina con las técnicas existentes, sus resultados mejoran de forma significativa las mediciones actuales de la masa y energía contenidas en el Universo.

Usando datos obtenidos por el Telescopio Espacial Hubble, así como de telescopios en tierra, el equipo analizó las imágenes de 34 galaxias extremadamente distantes situadas detrás de Abell 1689, uno de los cúmulos de galaxias más grandes y masivos conocidos en el Universo.
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Medición de energía oscura arroja nueva luz sobre la expansión del Universo

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A través de observaciones de los cúmulos masivos de galaxias, científicos han hecho la mayoría de las mediciones precisas hasta la fecha de los efectos de la energía oscura y gravedad a escalas cosmológicas. Este trabajo es un paso importante hacia la comprensión de por qué la expansión del Universo se está acelerando. Algo está impulsando a nuestro universo a alejarse, cada vez más rápido, con cada momento que pasa, y el trabajo futuro usando métodos similares debe determinar si ese algo es la energía oscura o un cambio en la forma de trabajar de la gravedad a escalas cosmológicas.

Imagen del cúmulo de galaxias Abell 2219
En esta imagen óptica y de rayos X del cúmulo de galaxias
Abell 2219, el brillo de rayos X de Chandra (en rosado) se
superpone sobre una imagen óptica de la distribución de
la luz de las estrellas y galaxias del cúmulo.
El análisis, contenido en cuatro artículos publicados este mes en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, fue dirigido por un equipo en el Instituto Kavli para Astrofísica de Partículas y Cosmología (Kavli Institute for Particle Astrophysics and Cosmology, KIPAC), ubicado conjuntamente en el Laboratorio Nacional del Acelerador SLAC del Departamento de Energía y la Universidad Stanford.

Los cúmulos de galaxias, los objetos más grande unidos gravitacionalmente en el Universo, comenzaron a formarse alrededor de 10 mil millones de años atrás. Debido a que toma mucho tiempo para que la luz de los más lejanos confines del Universo llegue a la Tierra, los cúmulos más distantes se ven como cuando eran mucho más jóvenes, mientras que los más cercanos se parecen más a sus edades reales. Al observar cúmulos cercanos y lejanos, los investigadores pudieron estudiar la evolución de estos y deducir cómo los cambios en el Universo durante miles de millones de años ayudaron a dar forma a su crecimiento. Los resultados ofrecen una mejor comprensión de las fuerzas que formaron el universo que vemos hoy.
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Dudas sobre el "lado oscuro": ¿errores en los datos del Big Bang?

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Un nuevo estudio de astrónomos en el Departamento de Física de la Universidad de Durham sugiere que la creencia convencional sobre el contenido del Universo podría estar equivocada.

Las fuentes de radio utilizadas por Sawangwit y Shanks
para medir el efecto de suavizado del telescopio están
marcadas con círculos en el mapa CMB de WMAP.
El estudiante de posgrado Utane Sawangwit y el profesor Tom Shanks usaron las observaciones del satélite Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP) para estudiar el calor remanente del Big Bang. Los dos científicos encontraron pruebas de que los errores en sus datos pueden ser mucho mayores de lo que antes se pensaba, lo que a su vez hace que el modelo estándar del Universo abra una interrogante.

El satélite WMAP, lanzado en 2001, mide las diferencias en la radiación del Fondo Cósmico de Microondas (Cosmic Microwave Background, CMB), el calor residual del Big Bang que llena el Universo y que se aprecia sobre todo el cielo. El tamaño angular de las ondas en el CMB está pensado para ser relacionado con la composición del Universo. Las observaciones del satélite WMAP demostraron que las ondas eran aproximadamente dos veces el tamaño de la Luna llena, o alrededor de un grado de ancho.

Con estos resultados, los científicos concluyeron que el cosmos se compone de 4% de materia 'normal', 22% de materia 'oscura' o materia invisible y 74% de 'energía oscura'. El debate sobre la naturaleza exacta del 'lado oscuro' del Universo -la materia oscura y energía oscura- continúa hasta nuestros días.

Sawangwit y Shanks emplearon objetos astronómicos que aparecen como puntos no resueltos en los radiotelescopios para poner a prueba la forma en que el telescopio WMAP suaviza sus mapas. Encontraron que el suavizado es mucho mayor de lo que se creía anteriormente, lo que sugiere que su medición del tamaño de las ondas CMBR no es tan preciso como se pensaba. De ser cierto esto podría significar que las ondas son considerablemente más pequeñas, lo que podría implicar que la materia oscura y energía oscura no están presentes después de todo.

El profesor Shanks comenta que "las observaciones CMB son una poderosa herramienta para la cosmología y vital para detectar efectos sistemáticos. Si nuestros resultados son correctos, entonces será menos probable que la energía oscura y las exóticas partículas de materia oscura dominen el Universo. ¡Así que la evidencia de que el Universo tiene un 'lado oscuro' se debilitará!".

Además, los astrónomos de Durham colaboraron recientemente en un equipo internacional cuya investigación sugiere que la estructura del CMB no puede proporcionar un control independiente sólido sobre la presencia de energía oscura como se creía que lo hacía.

Si la energía oscura no existe, entonces en última instancia provoca que la expansión del Universo se acelere. En su viaje desde el CMB a los telescopios como el WMAP, los fotones (las partículas básicas de la radiación electromagnética como la luz y las ondas de radio) viajan a través de supercúmulos gigantes de galaxias. Normalmente un fotón CMB es primero azul (su máximo cambia hacia el extremo azul del espectro) cuando entra en el supercúmulo y luego se desplaza hacia el rojo cuando lo deja, por lo que ambos efectos se contrarrestan. Sin embargo, si el supercúmulo de galaxias se aceleran una del otro debido a la energía oscura, la cancelación no es exacta, así los fotones se mantienen ligeramente azul después haber pasado. Muy pocas temperaturas altas deberían aparecer en el CMB donde los fotones han pasado por supercúmulos.

Sin embargo, los nuevos resultados, basados en el Sloan Digital Sky Survey que estudió 1 millón de galaxias rojas luminosas, sugieren que no se ve tal efecto, amenazando una vez más al modelo estándar del Universo.

Utane Sawangwit dice: "Si nuestro resultado se repite en los nuevos estudios de galaxias en el hemisferio sur, esto podría significar problemas reales para la existencia de la energía oscura".

Si el Universo realmente no tiene ningún 'lado oscuro', será un alivio para algunos físicos teóricos. Tener un modelo dependiente de partículas exóticas aún no detectadas que componen la materia oscura y la misteriosa energía oscura incomoda a muchos científicos.

Shanks concluye: "Lo más probable es que el modelo estándar con su enigmática energía oscura y la materia oscura va a sobrevivir, pero se necesitan más pruebas. El satélite europeo Planck, que actualmente recoge más datos de CMB, proporcionará nueva información vital y nos ayudará a responder estas preguntas fundamentales sobre la naturaleza del Universo en que vivimos".

El equipo publica sus resultados en la prestigiosa revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

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La teoría de Einstein rechaza a quienes la desafían

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Dos equipos diferentes han utilizado observaciones de Chandra de cúmulos de galaxias para estudiar las propiedades de la gravedad a escalas cósmicas y poner a prueba la Teoría de la Relatividad General. Tales estudios son cruciales para la comprensión de la evolución del Universo, tanto del pasado como del futuro, y para estudiar la naturaleza de la energía oscura, uno de los más grandes misterios científicos.

Imagen compuesta del cúmulo "Abell 3376".
Esta imagen compuesta del cúmulo de galaxias Abell 3376 muestra los datos de rayos-X del observatorio Chandra y del telescopio ROSAT en dorado, una imagen óptica del "Estudio Digitalizado del Cielo" (Digitized Sky Survey, DSS) en rojo, verde y azul, y una imagen en radio del VLA en azul. La apariencia alargada a modo de bala de los datos de rayos-X está causada por un proceso de fusión, a medida que el material fluye hacia la galaxia por la derecha. Los arcos de radio en el lado izquierdo de la imagen pueden ser causados por ondas de choque generadas por dicho proceso de fusión.

El crecimiento de los cúmulos de galaxias como Abell 3376 está influenciado por el coeficiente de expansión del Universo -controlado por los efectos contrapuestos de la materia oscura y la energía oscura- y por las propiedades de la gravedad a escalas cósmicas. En cambio, las observaciones de supernovas o de la distribución a gran escala de las galaxias, que determinan distancias cósmicas, dependen solamente del coeficiente de expansión del Universo y no de las propiedades de la gravedad a escalas cósmicas.

En el primero de los nuevos estudios de la gravedad, se probó una alternativa a la Relatividad General llamada "gravedad f(R)". En esta teoría, la aceleración de la expansión del Universo no proviene de una forma exótica de energía, sino de una modificación de la fuerza gravitatoria. Las estimaciones de la masa de los cúmulos de galaxias en el universo local fueron comparadas con las predicciones realizadas por la teoría f(R). Datos de estudios geométricos, como los trabajos con supernovas, también fueron usados. Usando estas comparaciones entre teoría y observaciones, no se encontró ninguna evidencia de que la gravedad es diferente de la Relatividad General a escalas mayores de 130 millones de años luz. Este límite mejora en 100 veces los límites del rango de la fuerza gravitatoria modificada sin usar datos de cúmulos de galaxias.

En el segundo estudio, se hizo una comparación entre observaciones de rayos-X del crecimiento de los cúmulos de galaxias en función del tiempo cósmico y las predicciones de la relatividad general. De nuevo, se incorporaron los datos de estudios geométricos como las distancias a supernovas y los cúmulos de galaxias. Se observó una concordancia casi perfecta entre las observaciones y la teoría, en contra de cualquier modelo de gravedad alternativa con una tasa de crecimiento diferente. En concreto, la teoría "DGP" (llamada así por sus creadores Gia Dvali, Gregory Gabadadze, y Massimo Porrati), predice una tasa de crecimiento de los cúmulos más lenta que la predicha por la Relatividad General, porque la gravedad se debilita a escalas cósmicas al introducir una dimensión extra. Como la gravedad f(R), el modelo DGP está diseñado para evitar la necesidad de una forma exótica de energía que provoque la aceleración cósmica.

Las observaciones de cúmulos de galaxias de Chandra han sido usadas anteriormente para demostrar que la energía oscura ha contenido el crecimiento de estas estructuras masivas durante los pasados 5.000 millones de años, y proporciona una evidencia independiente de la existencia de la energía oscura al ofrecer una forma diferente de medir distancias cósmicas.

El siguiente video es una simulación del crecimiento de las estructuras.



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Hubble confirma la aceleración cósmica con galaxias distorsionadas

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Un análisis exhaustivo de galaxias distorsionadas procedente del estudio cósmico más ambicioso jamás llevado a cabo por el Telescopio Espacial Hubble, ha confirmado la misteriosa aceleración cósmica. También ha proporcionado el equivalente a un mapa 3D de una parte del Universo.

Un grupo de astrónomos liderados por Tim Schrabback del Observatorio Leiden, llevaron a cabo un estudio intensivo de más de 446.000 galaxias dentro del campo del Estudio de Evolución Cosmologica (COSMOS). COSMOS es el mayor estudio llevado a cabo con Hubble, el cual fotografió 575 vistas ligeramente solapadas de la misma parte del Universo usando su Cámara Avanzada para Estudios. En total, el estudio necesitó casi 1.000 horas de observaciones.

Además de los datos de Hubble, los investigadores usaron observaciones desde tierra para asignar distancias a 194.000 de las galaxias. "El enorme número de galaxias incluidas en este tipo de análisis no tiene precedente, pero es más importante la riqueza de información que pudimos obtener sobre las estructuras invisibles del Universo a partir de este excepcional conjunto de datos", dice el miembro del equipo Patrick Simon de la Universidad de Edimburgo.

De acuerdo con la teoría, el universo invisible consta de materia oscura y energía oscura. No se sabe qué las componen; aunque los astrónomos creen que existen debido a sus efectos sobre el movimiento de los objetos celestes. La materia oscura contribuye dando más fuerza gravitatoria al Universo a escalas menores, mientras que la energía oscura resiste la gravedad a escalas mayores.

En el nuevo análisis, los astrónomos 'pesaron' la distribución de materia a gran escala en el espacio. Esta información se codificó en las distorsionadas formas de galaxias lejanas, un fenómeno conocido como "lente gravitatoria débil". Los nuevos algoritmos del equipo mejoran el método estándar para medir las formas de las galaxias con una precisión sin precedentes.

El meticuloso detalle y escala del estudio ha confirmado que el Universo está acelerado por un componente misterioso adicional: la energía oscura. Existen sólo un puñado de tales confirmaciones independientes. "La energía oscura afecta a nuestras medidas por dos razones. La primera, cuando está presente, los cúmulos galácticos crecen más lentamente. Segundo, cambia la forma en que se expande el Universo, llevando a galaxias más lejanas a ser ampliadas en las lentes gravitatorias más eficientemente. Nuestro análisis es sensible a ambos efectos", dice el miembro del equipo Benjamin Joachimi, de la Universidad de Bonn.

Este estudio lleva a un mapa más claro de esta parte del Universo. "Con información más detallada sobre las distancias de las galaxias, podemos medir la distribución de materia entre ellas y nosotros de manera más precisa", dice el miembro del equipo Jan Hartlap, de la Universidad de Bonn.

"Antes, la mayor parte de los estudios se realizaban en 2D, como una radiagrafía de pecho. Nuestro estudio es más una reconstrucción en 3D del esqueleto a partir de un TAC", dice William High de la Universidad de Harvard, otro miembro del equipo.

Los astrónomos eligieron específicamente el estudio COSMOS debido a que se cree que es una muestra representativa del Universo. Los resultados se publicarán en un próximo ejemplar de la revista Astronomy and Astrophysics. Los astrónomos algún día estarán contentos de aplicar estas técnicas a áreas del cielo más amplias, formando un cuadro más claro de lo que verdaderamente hay allí fuera.

Imagen: Distribución total de masa en COSMOS.

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La energía oscura y el Telescopio Polo Sur

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En el Telescopio Polo Sur, los científicos aprovechan el escenario antártico para descifrar una energía que -según se cree- compone cerca del 73% de la masa-energía total del Universo.

Durante miles de años, las civilizaciones que han poblado el planeta se han empeñado en alzar la vista al cielo y preguntarse qué se oculta entre las estrellas del cielo nocturno. Esta curiosidad ha dado importantes frutos, como en el del siglo II a.C., cuando al astrónomo griego Hipparchus y sus colegas árabes calcularon el tamaño de la Luna.

Gracias a esos pioneros y la labor de modernos telescopios, como los del norte de Chile y el Telescopio espacial Hubble, hoy se tiene un catastro de más de 400 planetas que orbitan otras estrellas (exoplanetas), 100 mil millones de estrellas en la galaxia que alberga al Sistema Solar (la Vía Láctea) e, incluso, rastros de la radiación emitida por el Big Bang.

Pero pese a estos avances, los científicos se han dado cuenta de que aún queda por resolver el mayor misterio de todos. Varias investigaciones han determinado que los planetas, las estrellas y las galaxias -toda la materia conocida y visible mediante instrumentos- representan sólo el 4% de lo que existe en el cosmos. ¿El resto? 23% corresponde a lo que se conoce como materia oscura y el 73% restante a algo todavía más enigmático: la energía oscura. Resolver este último enigma es la misión del Telescopio Polo Sur (South Pole Telescope, SPT), donde la comunidad científica busca entender de qué está hecha gran parte del Universo.

El SPT -que vio su primera luz en febrero de 2007 e inició sus observaciones científicas un mes después- es fruto de una colaboración entre varias universidades de EE.UU. y, además, cuenta con el financiamiento de la Fundación Nacional de la Ciencia de ese país. Con un costo de casi US$ 20 millones, se alza 22 m sobre la gélida superficie de la Estación Polar Amundsen-Scott, en la Antártica.

Valiéndose de su telescopio de 10 metros de diámetro y la altura del polo -2,8 km sobre el nivel del mar-, los científicos pueden aprovechar la atmósfera fría y seca para detectar con mayor facilidad la llamada radiación cósmica de fondo, es decir, el rastro dejado por el Big Bang que inició el Universo.

Los científicos especulan que la materia oscura correspondería a algunas partículas exóticas y aún hipotéticas, pero en cuanto a la energía oscura el misterio es total. A inicios de los 90, la certeza científica era que la gravedad iba a detener la expansión del Universo. Pero observaciones hechas en 1998 gracias al Telescopio espacial Hubble mostraron, de hecho, que hace millones de años el cosmos se expandía más lento que hoy.

Por lo tanto, el proceso no se estaba deteniendo debido a la gravedad, sino que se aceleraba por un factor desconocido que se llamó "energía oscura". Nadie sabe qué es, dónde está ni cómo se comporta. Incluso en una conferencia de 2003, el cosmólogo de la U. de Chicago, Michael S. Turner, la calificó como "el más profundo misterio de toda la ciencia".

Por eso la radiación cósmica resulta clave. Esta le permite a los científicos registrar cómo era el Universo en su 'infancia', cuando tenía sólo 400.000 años de edad y no existían ni planetas ni galaxias. Los astrónomos plantean que si la misteriosa energía oscura cambió la forma en que el Universo se expandió, debería haber dejado sus "huellas digitales" en las galaxias que se formaron.

Detectar estas variaciones es la misión del SPT, un equipo diseñado para funcionar 20 años y cuyos componentes fueron construidos a pedido y enviados a la Antártica en 25 vuelos. John Carlstrom, un veterano astrofísico de la U. de Chicago, explica que la mira del SPT se centra en los cúmulos de galaxias, las últimas estructuras moldeadas por la fuerza de gravedad tras el Big Bang. Primero, formó las estrellas, luego las galaxias y luego los cúmulos que contienen hasta 1.000 galaxias. Supuestamente, en algún momento, la energía oscura se volvió más influyente que la gravedad y comenzó a separar las galaxias entre sí.

"No es incorrecto pensar en que la energía oscura como algo que actúa como gravedad negativa", dijo Carlstrom a Los Angeles Times. Es decir, es una fuerza que hace que la materia se distancie en lugar de colapsar junta. "Es como un torneo de tirar la cuerda, con la energía oscura y la gravedad intentando expandir y colapsar el Universo -respectivamente-", agrega Carlstrom.

Y es precisamente durante el otoño y el invierno austral cuando el SPT tiene mayores posibilidades de resolver el misterio. Tal como dice William Holzapfel, astrofísico de Berkeley, a la revista del Instituto Smithsoniano, las 24 horas de oscuridad permiten "recibir seis meses ininterrumpidos de valiosos datos científicos".

Imagen: El Telescopio Polo Sur acompañado por hermosas auroras en la base Amundsen-Scott, Antártica. Fotografía tomada el 5 de julio de 2008 a -65 grados centígrados.

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Científicos confirman la edad del Universo

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El tamaño y la edad del Universo, así como qué tan rápido se está expandiendo, se ha confirmado con un nuevo y preciso método que utiliza las galaxias como lentes para ver otras galaxias.

La nueva medición confirmó que la edad del Universo es 13,75 mil millones años y también confirmó la existencia de la energía oscura, que es responsable de la expansión acelerada del Universo.

Al mirar el cosmos, puede ser difícil para los científicos poder distinguir entre una luz lejana muy brillante y un potenciómetro (o regulador) mucho más cercano a la Tierra.

Para evitar este problema, un equipo de investigadores usaron una técnica llamada lente gravitacional para medir la distancia que se ha desplazado la luz de una brillante galaxia activa a la Tierra por diferentes caminos, junto con los datos del Telescopio Espacial Hubble. Este efecto se produce cuando la luz procedente de objetos distantes y brillantes se curva alrededor de un objeto masivo, como una galaxia. Conociendo el tiempo que le lleva a la luz viajar por cada vía y las velocidades que toma, los investigadores pueden utilizar las observaciones para inferir cuán lejos se encuentra la galaxia, y también la escala global del Universo y algunos detalles de su expansión.

El tamaño del Universo a menudo es expresado por los astrofísicos en términos de una cantidad llamada la constante de Hubble, que describe la velocidad a la que las galaxias del Universo se están alejando unas de otras.

"Hemos sabido durante mucho tiempo que la lente (gravitacional) es capaz de hacer una medición física de la constante de Hubble", dijo el miembro del equipo Phil Marshall de los investigadores del Instituto Kavli para Astrofísica de Partículas y Cosmología (Kavli Institute for Particle Astrophysics and Cosmology, KIPAC). Sin embargo, las lentes gravitacionales nunca antes habían sido utilizadas de forma tan precisa.

La nueva medición proporciona una medida igualmente precisa de la constante de Hubble como herramientas establecidas desde hace mucho tiempo, tales como la observación de las supernovas (a menudo usadas como "candelas estándar" de distancias cósmicas) y el fondo cósmico de microondas, la radiación remanente del Big Bang.

El valor más ampliamente aceptado para la constante de Hubble en este momento es de 72 kilómetros por segundo por megapársec, valor obtenido por el Telescopio Espacial Hubble.

La investigación es detallada en una edición de marzo de The Astrophysical Journal.

Imagen: El sistema galáctico B1608+656 bloquea una galaxia distante y hace que la luz de esa galaxia rodee el bloqueo. Pero en lugar de tomar un solo camino, la luz puede 'doblarse' alrededor del objeto en una de dos, o cuatro rutas diferentes, por lo que se duplica o cuadriplica la cantidad de información que reciben los científicos.

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¿Cómo se originan las supernovas?

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El 'disparador' que inicia un tipo común de explosión estelar finalmente ha sido descubierto gracias a observaciones del Observatorio de Rayos-X Chandra de la NASA, proporcionando un gran avance en la comprensión de las supernovas.


Estas supernovas, conocidas como de Tipo Ia, son el resultado de la explosión de una estrella enana blanca. Este tipo de supernovas se usan como marcadores de distancia cósmica, y saber qué causa estos estallidos cósmicos es clave para estudiar la misteriosa energía oscura que los astrónomos creen que impregna el Universo.

"Estos objetos son clave para comprender el Universo. Era una gran vergüenza que no supiéramos como funcionaban", dice Marat Gilfanov del Instituto Max Plank para Astrofísica en Alemania y miembro del equipo que realizó los nuevos hallazgos. "Ahora estamos empezando a comprender qué enciende la mecha de estas explosiones".

Las supernovas de Tipo Ia se cree normalmente que se generan cuando una estrella enana blanca -el núcleo remanente de una estrella gigante roja que se ha despojado de sus capas exteriores de gas y se ha enfriado- supera su límite de peso, se hace inestable, y estalla.

Pero justo lo que causa que se salga de la escala y quede reducida a pedazos, no había sido observado. Dos posibilidades pugnaban por dejar a la enana blanca al límite: la acreción, en la cual una enana blanca absorbe materia de una estrella compañera similar al Sol hasta que supera su límite de peso; y la fusión de dos enanas blancas en una masa mayor.

Una forma de saber qué proceso era el culpable era observar las emisiones de luz de rayos-X procedentes de las supernovas, dado que cada escenario generaría distintas cantidades de rayos-X. Una supernova de Tipo Ia causada por acreción de material produciría una emisión de rayos-X significativa antes de la explosión, mientras que una supernova de fusión de dos enanas blancas crearía significativamente menos.

Para ver qué escenario era probable que causara las supernovas de Tipo Ia, Gilfanov y su equipo usaron el Observatorio Chandra para observar cinco galaxias elípticas cercanas y la región central de la Galaxia de Andrómeda (o M31). Los científicos encontraron que la emisión observada de rayos-X era un factor de 30 a 50 veces menor de lo esperado para un escenario de acreción, descartando de forma efectiva este mecanismo y haciendo que las fusiones de enanas blancas sean el principal sospechoso en estas galaxias.

"Nuestros resultados sugieren que casi todas las supernovas en las galaxias que hemos estudiado proceden de la fusión de dos enanas blancas", dijo el miembro del equipo Akos Bogdan, también de Max Planck. "Esto, posiblemente, no es lo que esperaban muchos astrónomos". Esta sorpresa procede en parte del hecho de que parecen existir pocos sistemas de enanas blancas dobles, y que tales pares son difíciles de ver incluso con los mejores telescopios.

"Ahora este camino a las supernovas tendrá que investigarse en más detalle", dijo Gilfanov.


La diferencia entre estos dos escenarios puede tener implicaciones sobre cómo pueden usarse estas supernovas como 'candelas estándar' para medir las vastas distancias cósmicas. Normalmente se piensa que las supernovas de Tipo Ia son excelentes guías de distancia debido a que pueden verse desde lugares remotos y siguen un fiable patrón de brillo.

Pero dado que las enanas blancas pueden aparecer en un rango de masas, esto significa que la fusión de dos de ellas podría dar como resultado explosiones que varíen en brillo.

Una pregunta que sigue sin respuesta es si este disparador que parece provocar las supernovas de Tipo Ia en las galaxias elípticas también es la mecha de estas explosiones estelares en galaxias espirales.
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Construyendo un detector de energía oscura

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Todas las pruebas de la energía oscura han llegado procedentes de la observación de galaxias lejanas. Ahora los físicos han descubierto cómo observarla en el laboratorio.


La idea de la energía oscura es peculiar, incluso para los estándares cosmológicos.

Los cosmólogos nos han endilgado la idea de explicar la aparente expansión acelerada del universo. Dicen que esta aceleración está provocada por una energía que llena el espacio a una densidad de 10-10 joules por metro cúbico.

Lo extraño de esta idea es que conforme se expande el espacio, también lo hace la cantidad de energía. Si ya has observado el fallo de este argumento, no estás solo. Olvidarse de la Ley de Conservación de la Energía no es un descuido cualquiera.

Lo que necesitamos es otra forma de estudiar la energía oscura, idealmente en un laboratorio de la Tierra. Hoy, Martin Perl de la Universidad de Stanford y Holger Mueller en la Universidad de California en Berkeley, sugieren justo ese experimento.

La densidad de la energía oscura podría parecer muy pequeña, pero Perl y Mueller señalan que los físicos miden rutinariamente campos con densidades de energía mucho menores. Por ejemplo, un campo eléctrico de 1 voltio por metro tiene una densidad de energía de 10-12 joules por metro cúbico. Esto es fácil de medir en la Tierra.

Por supuesto, hay importantes diferencias entre un campo eléctrico y el campo de la energía oscura que hacen complejas las medidas. Y es que no puedes apagar la energía oscura. Otra es que no hay una referencia conocida contra la que realizar la medida.

Esto deja la posibilidad de un gradiente en el campo de energía oscura. Si existe tal gradiente, entonces debería ser posible medir su efecto y la mejor forma de hacerlo es con interferometría atómica, dicen Perl y Mueller.

La interfeometría atómica mide los cambios de fase provocados por la diferencia en dos trayectorias de un átomo en el espacio. Por lo que si existe un gradiente en este campo, debería ser posible observarlo cancelando los efectos del resto de fuerzas. Perl y Mueller sugieren apantallar las fuerzas electromagnéticas con escudos convencionales y usar dos interferómetros atómicos para cancelar el efecto de las fuerzas gravitatorias.

Esto debería permitir medidas con una precisión sin precedentes. Los experimentos con un único interferómetro atómico ya han medido el tirón gravitatorio de la Tierra con una precisión de 10-9. La técnica del doble interferómetro debería incrementar esto al menos hasta 10-17.

Éste es un experimento realmente apasionante que parece estar al alcance de la tecnología actual.

Hay dos contratiempos en la idea de Perl y Mueller. El primero es que la naturaleza de la energía oscura es completamente desconocida. Si existe y si hay un grandiente, no tiene por qué ser cierto que la energía oscura ejerza una fuerza sobre los átomos. Esto los dejaría con la interminable tarea de colocar unos límites cada vez más estrechos al tamaño de la inexistente fuerza.

El segundo es que alguna otra fuerza desconocida meta su cabeza en este régimen y arruine las medidas. De ser así, es difícil imaginar que Perl y Mueller se disgusten mucho. Este es el tipo de descubrimiento que pondría una sonrisa en la cara de un físico.
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Resuelto el misterio tras la forma de las galaxias

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Las galaxias se presentan en muchas formas y tamaños, pero hasta hace poco los astrónomos no podían explicar por qué.


Armados con los datos de un completo estudio del cielo en infrarrojo y un avanzado modelo informático, los astrónomos Andrew Benson y Nick Devereux han reproducido el desarrollo de las galaxias a lo largo de 13.000 millones de años, desde el Universo primitivo a la actualidad.

Las galaxias son conjuntos de estrellas, planetas, gas y polvo que constituyen la mayor parte del Universo visible. Las más pequeñas tienen unos pocos millones de estrellas y las mayores llegan a los varios billones.

El famoso astrónomo estadounidense Edwin Hubble, que dio nombre al renombrado telescopio espacial, fue el primero que clasificó las galaxias, en los años 30 del siglo pasado. Esta clasificación taxonómica se conoce desde entonces como la "Secuencia de Hubble" (en la imagen superior). Por su forma, existen tres tipos básicos de galaxias, las espirales, las espirales barradas (con una acumulación en forma de barra en el centro de la espiral) y las elípticas. La Vía Láctea, donde se encuentra el Sistema Solar, es una galaxia espiral barrada que contiene entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas.

La explicación de la secuencia de Hubble es compleja, explican los astrónomos en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Los diferentes tipos de galaxias han seguido claramente distintas rutas evolutivas pero no es fácil seguirlas.

En su trabajo, los dos astrónomos reprodujeron la historia evolutiva del Universo y sus cálculos dieron como resultado no sólo las diferentes formas galácticas observables en la realidad sino también la cantidad de cada una de ellas. "Quedamos asombrados de que nuestro modelo predijera tanto la abundancia como la diversidad de tipos de galaxias con tanta precisión", ha comentado Devereux.

Los cálculos se basan en el modelo del Universo conocido como "Materia Oscura Fría Lambda". La letra griega λ representa el componente de energía oscura que se cree que constituye el 72% del cosmos. Otro 23% es la materia oscura y el 4% restante es la materia visible en las galaxias.

Se cree que las galaxias están inmersas en grandes halos o balones de materia oscura -incluída la Vía Láctea- que los astrónomos piensan que son cruciales para su evolución. El modelo utilizado indica que el número de fusiones entre estos halos y sus galaxias determina el producto final: las galaxias elípticas resultan de múltiples fusiones, mientras que las espirales no han pasado por ninguna. La forma de espiral barrada de la Vía Láctea sugiere que tiene una compleja historia evolutiva, en la que se han producido sólo colisiones menores y al menos un episodio durante el cual el disco interno colapsó para forma la gran barra central.
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El 'tictac' de la Bomba Estelar

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Gracias al Very Large Telescope y su habilidad para obtener fotografías tan precisas como si fuesen tomadas desde el espacio, los astrónomos han hecho la primera película con time-lapse o lapsos de tiempo de una eyección de masa bastante inusual desde una 'estrella vampiro', la que en noviembre del año 2000 sufrió una explosión tras engullir parte de la materia de su compañera. Esto permitió a los astrónomos determinar la distancia y el brillo intrínseco del objeto que explotó. Aparentemente, esta pareja de estrellas es el principal candidato para ser uno de los progenitores largamente buscados de las explosiones estelares, conocidas como supernovas de tipo Ia, cruciales para el estudio de la energía oscura.


"Uno de los principales problemas de la astrofísica moderna es el hecho de que aún no sabemos exactamente qué tipos de sistemas estelares explotan como supernova de tipo Ia", dice Patrick Woudt de la Universidad de Ciudad del Cabo y autor principal del artículo que informa estos resultados. "Resulta bastante vergonzoso, ya que estas supernovas tienen un rol crucial en mostrar que la expansión del Universo está actualmente acelerándose, empujada por una misteriosa energía oscura".

Los astrónomos estudiaron en detalle el objeto conocido como V445 en la constelación de Puppis (la Popa). V445 Puppis es la primera -y hasta ahora la única- nova que no muestra evidencia alguna de hidrógeno. Proporciona la primera evidencia de una explosión en la superficie de una enana blanca dominada por helio. "Esto es crucial ya que sabemos que las supernovas de tipo Ia carecen de hidrógeno", dice el co-autor Danny Steeghs, de la Universidad de Warwick, "y la estrella compañera en V445 Pup encaja muy bien ya que también carece de hidrógeno, vertiendo en cambio helio sobre la enana blanca".

En noviembre del año 2000 este sistema sufrió un estallido de nova, haciéndose 250 veces más brillante que antes y eyectando una gran cantidad de materia hacia el espacio.

El equipo de astrónomos usó el instrumento de óptica adaptativa NACO en el Very Large Telescope (VLT) para obtener imágenes muy precisas de V445 Puppis durante un lapso de dos años. Las imágenes muestran una capa bipolar, con una cintura inicialmente muy angosta, con lóbulos en cada lado. También se ven dos nudos en ambos extremos de la capa, que parecen moverse a unos 30 millones de kilómetros por hora. La propia capa –a diferencia de cualquier nova previamente observada– se está moviendo a unos 24 millones de kilómetros por hora. Un grueso disco de polvo, que debe haber sido producido durante la última explosión, oscurece las dos estrellas centrales.

"El increíble detalle que podemos ver a escalas tan pequeñas –alrededor de cien milésima de arcosegundo, equivalente al tamaño aparente de una moneda de un euro vista desde unos cuarenta kilómetros de distancia– sólo es posible gracias a la tecnología de óptica adaptativa disponible en telescopios terrestres tales como el VLT de ESO", dice Steeghs.

Una supernova es una de las formas en que una estrella puede terminar su vida, explotando en un despliegue de grandiosos fuegos artificiales. Una familia de supernovas, llamada supernovas de tipo Ia, es de particular interés en cosmología ya que puede ser empleada para medir distancias en el Universo y de esta forma usarse para calibrar la expansión acelerada empujada por la energía oscura.

Una característica que define a las supernovas de tipo Ia es la falta de hidrógeno en su espectro. Pero el hidrógeno es el elemento químico más común en el Universo. Tales supernovas probablemente surgen en sistemas compuestos por dos estrellas, en que una de éstas es el producto final de la vida de estrellas similares al sol, o de enanas blancas. Cuando tales enanas blancas, actuando cual vampiros estelares que tragan la materia de su compañera, llegan a ser más pesadas que un determinado límite, se vuelven inestables y explotan[1].

El aumento no es un proceso simple. A medida que la enana blanca canibaliza a su presa, la materia se acumula en su superficie. Si esta capa se torna demasiado densa, se hace inestable y erupciona como nova. Estas mini-explosiones controladas eyectan parte de la materia acumulada de vuelta al espacio. La pregunta crucial es, entonces, saber acaso la enana blanca puede ganar peso a pesar de la explosión, es decir, si algo de la materia quitada al compañera se queda en la enana blanca para que eventualmente llegue a ser suficientemente pesada para explotar como supernova.

Combinando las imágenes de NACO con información obtenida con varios otros telescopios los astrónomos pudieron determinar la distancia del sistema (unos 25.000 años-luz del Sol) y su brillo intrínseco (más de 10.000 veces más brillante que el Sol). Esto implica que la enana blanca vampiro de este sistema tiene una alta masa que está cerca de su límite fatal y sigue siendo alimentada por su compañera a un ritmo vertiginoso. "Si V445 Puppis finalmente explotará como una supernova o si la actual explosión de la nova se ha adelantado a ese camino al eyectar demasiada materia de vuelta al espacio aún es incierto", dice Woudt. "Pero aquí tenemos a un sospechoso bastante bueno para una futura supernova de tipo Ia".



Nota:
[1] Este límite Chandrasekhar, llamado así por el físico hindú Subrahmanyan Chandrasekhar, es de casi 1,4 veces la masa del Sol. Cuando una enana blanca alcanza una masa superior a este límite, ya sea al engullir la materia de un compañera o fusionándose con otra enana blanca, se convertirá en una bomba termonuclear que quemará carbono y oxígeno explosivamente.
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Comienza el Proyecto BOSS para buscar la energía oscura y 'ver' la expansión del Universo

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El proyecto BOSS (por las siglas en inglés de Inspección Espectroscópica de Oscilación Bariónica), es el intento más ambicioso para reconstruir la historia de la expansión del universo mediante la técnica conocida como Oscilación Acústica Bariónica (BAO), y constituye una nueva forma de búsqueda de la energía oscura.


Siendo parte de la Sloan Digital Sky Survey III (SDSS-III), el BOSS captó su primera luz en la noche del 14 al 15 de Septiembre, cuando adquirió datos con un sistema espectrográfico mejorado, a través del plano focal completo del telescopio de 2,5 metros de la Fundación Sloan, en el Observatorio Apache Point, en Nuevo México.

El proyecto BOSS es la más extensa inspección de las cuatro que constituyen el programa SDSS-III, con 160 participantes de entre los 350 científicos y 42 instituciones del SDSS-III. El investigador principal del BOSS es David Schlegel, de la División de Física del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley. Daniel Eisenstein de la Universidad de Arizona es el director del SDSS-III.

La oscilación bariónica es un método para medir la energía oscura de una manera que complementa a las técnicas ya demostradas de la cosmología basada en las supernovas.

Las oscilaciones bariónicas comenzaron como ondas de presión propagadas a través del plasma caliente del universo temprano, creando regiones de densidad variable que se pueden leer hoy en día como las variaciones de temperatura en el fondo cósmico de microondas. Las mismas variaciones de la densidad dejaron su marca a medida que el universo evolucionó. Dicha marca se puede apreciar en la acumulación progresiva de materia visible en las galaxias, quásares y gas intergaláctico, así como en la acumulación de la invisible materia oscura.

La comparación de estas escalas en diferentes épocas hace que sea posible determinar los detalles de cómo se ha expandido el universo a través de su historia, una información que puede ser utilizada para sopesar las diferentes teorías sobre la energía oscura.

En el proyecto BOSS, se medirán 1,4 millones de luminosas galaxias rojas (vistas, por su lejanía, tal como eran cuando el universo tenía aproximadamente siete mil millones de años) y 160.000 quásares (de cuando el universo tan sólo tenía unos tres mil millones de años). En el proyecto BOSS también se harán mediciones de las variaciones en la densidad del gas hidrógeno entre las galaxias. El programa de observación durará cinco años.
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Fuerza desconocida podría estar actuando sobre el Universo

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Un equipo internacional de astrónomos ha encontrado una inesperada conexión entre la misteriosa materia oscura y las estrellas y el gas visibles que conforman las galaxias, que podría revolucionar la comprensión actual de la gravitación universal.


Uno de los astrónomos, el doctor Hongsheng Zhao del Centre of Gravity de la Universidad de St. Andrews, sugiere que una fuerza desconocida está actuando sobre la materia oscura. Los hallazgos se publican esta semana en la revista científica Nature.

Sólo el 4% del Universo está compuesto por material conocido. Las estrellas y el gas de las galaxias se mueven tan deprisa que los astrónomos han especulado con que la gravedad generada por un hipotéticamente invisible halo de materia oscura resulta necesaria para mantener las galaxias juntas. Sin embargo, ha resultado escurridizo hasta ahora para los científicos conseguir una sólida comprensión de la materia oscura así como la evidencia directa de su existencia.

Ahora, el equipo de St. Andrews cree que las interacciones entre materia oscura y ordinaria podrían ser más importantes y complejas de lo que previamente se había pensado, e incluso se especula con que esa materia oscura podría no existir y que el movimiento anómalo de las estrellas en las galaxias es debido a la modificación de la gravedad a una escala extragaláctica.

El doctor Benoit Famaey (Universidades de Bonn y Estrasburgo) explica: "La materia oscura parece 'saber' cómo se distribuye la materia visible. Parecen conspirar entre sí de tal manera que la gravedad de la materia visible en el característico radio del halo oscuro es siempre la misma. Esto es extremadamente sorprendente, ya que supondría que el balance entre materia oscura y visible depende fuertemente de la historia individual de cada galaxia".

El doctor Zhao opina que es posible que una fuerza no gravitacional esté determinando la evolución de la materia oscura como una mano invisible, dejando la misma huella en todas las galaxias, al margen de edades y tamaños. Dicha fuerza podría explicar un misterio aún mayor, conocido como la energía oscura, que rige la acelerada expansión del Universo. Una solución más radical es la revisión de las leyes de la gravedad que primero fueron desarrolladas por Newton en 1687 y refinadas después por Albert Einstein en su teoría general de la relatividad en 1916. Einstein nunca decidió completamente si su ecuación debería añadir una fuente constante ominipresente, ahora denominada energía oscura.

El doctor Famaey señala al respecto: "Si contamos para nuestras observaciones con una ley de la gravedad modificada, tiene perfecto sentido reemplazar la acción efectiva de la materia oscura hipotética por una fuerza relacionada cercanamente en la distribución de la materia visible".

Las implicaciones de la nueva investigación podrían cambiar parcialmente la mayoría de teorías científicas más asentadas sobre la distribución de la materia visible.
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El 74% del universo quizá no existe...

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¿Y si la energía oscura, que según los astrofísicos representa casi un 75% de todo el universo, no existiera?


Dos matemáticos de EEUU sirven hoy una ración de angustia existencial. Según sugieren, es posible que el ingrediente principal del universo, la energía oscura, no exista. De ser cierto, la historia de este condimento cósmico habrá sido efímera. En la década de 1990, los científicos pensaban que la expansión del universo posterior al gran estallido del Big Bang se estaba desacelerando, como consecuencia de la fuerza de la gravedad. En teoría, toda la materia repartida por el cosmos tiraba de los frentes de expansión hacia adentro, al igual que el planeta atrajo a la manzana de Newton. Sólo había un pequeño contratiempo: nadie lo había comprobado.

Un equipo de astrónomos se puso a ello mediante la observación de las supernovas más alejadas de la Tierra y detectó un fenómeno que iba en contra del sentido común. El universo se expandía, sí, pero a una velocidad cada vez mayor. Algo tiraba del cosmos hacia el exterior. Los científicos teóricos no sabían lo que era esa "cosa", como la califica la Nasa, pero calcularon cuánta había: aproximadamente el 74% del universo era esa cosa. Y le pusieron un nombre: energía oscura.

Otro 22% estaría compuesto por la llamada materia oscura, una sustancia de composición desconocida que no puede ser observada con los medios actuales pero cuya existencia se deduce de sus efectos gravitacionales en las estrellas y galaxias cercanas. Así que toda la materia conocida y visible mediante los instrumentos humanos, los mismos átomos que dan consistencia a este periódico, apenas significarían un ridículo 4% de la receta del universo.

¿Un nuevo paradigma?

Durante un decenio, los astrofísicos han trabajado con esta hipótesis. La gravedad atrae al universo hacia el interior, mientras que la expansión lo empuja hacia el exterior. La energía oscura, infiltrada en cantidades inimaginables en el cosmos, se pondría del lado de la expansión para inclinar la balanza. La teoría, a falta de otra mejor, ha convencido a la comunidad científica hasta la fecha, pero hoy podría nacer un nuevo paradigma.

Los investigadores Blake Temple, de la Universidad de California, y Joel Smoller, de la Universidad de Harvard, publican hoy en la revista PNAS un modelo basado en las ecuaciones de Einstein que no requiere la energía oscura para explicar la anómala aceleración del universo. Según estos autores, la expansión del cosmos no es igual en todos sus puntos. El universo, dicen, se esparce en ondas, lo que explicaría la misteriosa aceleración de las galaxias.

"Este intento es más enrevesado que el de la energía oscura", opina sobre la nueva teoría el director del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón, Mariano Moles. De confirmarse la hipótesis, este astrofísico tendría, aparentemente, un problema sobre la mesa. El Gobierno de Aragón anunció en diciembre de 2008 la construcción en la sierra de Javalambre (Teruel) del único telescopio de Europa destinado a estudiar la energía oscura. Y Moles, investigador del CSIC, será su director. El presidente aragonés, Marcelino Iglesias, aseguró entonces que el observatorio, que se inaugurará en 2011 y contará con una inversión de 12 millones de euros, contribuirá "a situar a Teruel en la primera línea científica internacional". Pero, ¿y si no existe la energía oscura?

"No pasa nada", asegura con voz despreocupada Moles. "No estamos fabricando un telescopio para encontrar energía oscura. Si existe, saldrá. Si es otra cosa, también aparecerá", confía. Los astrofísicos del telescopio turolense, explica, van a cortar el espacio "en rebanadas" y a medir las distancias, ángulos y volúmenes de cada porción. Conociendo la geometría del universo, los científicos podrán averiguar su contenido de energía y materia, gracias a la equivalencia establecida en la célebre teoría de la relatividad de Einstein: E=mc². "Nosotros aportaremos las medidas del universo, la materia prima para comprobar las hipótesis existentes o que surjan otras", añade.

En cualquier caso, el director del futuro observatorio aragonés es escéptico respecto al nuevo estudio. En su opinión, la teoría tiene un gran talón de Aquiles: viola el principio copernicano, que estipula que el universo es igual se mire desde donde se mire. Según la teoría de ondas de expansión, un observador situado en uno de esos frentes no vería el cosmos de la misma manera, igual que un surfista encaramado a una ola no ve la realidad del mismo modo que un bañista en mar abierto.

Para el investigador Narciso Benítez, que participó en la construcción de la cámara avanzada del telescopio espacial Hubble, responsable del hallazgo de la expansión acelerada del universo,"este tipo de puntos débiles son los que te hacen predisponerte en contra de las nuevas hipótesis". El modelo de cosmos propuesto por Temple y Smoller ignora el principio copernicano y modifica la Teoría de la relatividad general de Einstein, viga maestra de la cosmología moderna. Ambos puntales son, según Benítez, "sagrados" para la mayor parte de los cosmólogos.

Como un saco lleno

"A lo mejor no hay energía oscura y lo que existe es sólo lo que vemos. No se sabe, puede que dentro de 15 años ésta sea la teoría estándar, pero las probabilidades son pocas", considera. El cosmólogo español, actualmente en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC), trabajaba en 1998 en la Universidad de California, en Berkeley, cuando en el despacho de al lado el equipo dirigido por el astrónomo Adam Riess observó que la expansión del universo metía el turbo. A su juicio, "la energía oscura sigue siendo la explicación más plausible a la expansión acelerada del cosmos", aunque no se sepa qué diantres es. Pero este detalle parece ser irrelevante. "Es como si hubiese un saco y tuviéramos la certeza de que hay algo dentro. Da igual que no sepas lo que es, sabes que está lleno y puedes conocer sus propiedades", aclara.

Benítez será el responsable científico del cartografiado del universo que se completará en el telescopio de Javalambre. En su opinión, habrá un antes y un después de su inauguración. "La ciencia que se va a producir en Teruel es inmensa. Los libros de texto tendrán que incluir muchos de nuestros datos", presume. Cualquier teoría que no cuadre con sus medidas del cosmos "tendrá que ser desechada", asegura. "Las observaciones quedan, las teorías revolotean. Digamos que nosotros somos la prosa, los que mantenemos el contacto con la realidad, y los cosmólogos teóricos son la poesía", bromea.
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Telescopio Chandra de rayos X cumple 10 años en el espacio

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El observatorio fue puesto en órbita por el transbordador Columbia y ha permitido que los científicos puedan observar la energía del Universo.

La Nasa celebró hoy 10 años de operaciones del telescopio Chandra de Rayos X durante los que ha entregado a la astronomía un cúmulo sin precedente de conocimientos sobre la energía reinante en el Universo.

El observatorio fue puesto en órbita por el transbordador Columbia el 23 de julio de 1999 y debía mantenerse en funciones durante solamente cinco años.

"Con su capacidad sin paralelo de crear imágenes en rayos X de alta resolución, Chandra ha permitido que los astrónomos investiguen fenómenos tan diversos como los cometas, los agujeros negros, así como la materia y la energía negras", dijo la Nasa en un comunicado.

Según Martin Weisskopf, director del proyecto de Chandra en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la Nasa en Huntsville (Alabama), "los descubrimientos de Chandra han sido asombrosos y han alterado de manera considerable nuestro conocimiento sobre el Universo".

Para celebrar el acontecimiento en los próximos meses la Nasa difundirá nuevas versiones de imágenes captadas por el telescopio. La primera de ellas es E010272, que presenta los restos de una estrella en explosión.

Al contrario del Hubble, el otro gran instrumento de la astronomía en el espacio, el Chandra realiza una órbita elíptica en torno a la Tierra y una vez que se agoten sus sistemas no será reparado.

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