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La importancia de regresar a la Luna

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¿Se debe o no regresar a la Luna? ¿Cuál es su importancia? La respuesta a estas y otras preguntas se encuentran en este ensayo del astronauta Ronald Garan, escrito antes de la cancelación del programa Constellation.

Impresión artística de humanos en la Luna.
El 10 de mayo de 1869, un clavo de oro se unió a dos vías férreas en Promontory Point, Utah, y el primer ferrocarril transcontinental fue terminado. El 14 de enero de 2004, el anuncio de una nueva visión de nuestro programa de exploración espacial de la Nación comprometía a los Estados Unidos a llevar a cabo un programa a largo de plazo para explorar el Sistema Solar comenzando con un regreso a la Luna. El 1 de febrero de 2010, los planes de regresar a la Luna se pondrían en espera. Aunque nuestro país ha decidido posponer el regreso a la Luna todavía es importante reconocer la relevancia de la Luna para la vida en la Tierra.

No hay duda de que el ferrocarril cambió el mundo. Abrió las fronteras del descubrimiento, la colonización y el comercio. El ferrocarril era la columna vertebral de la revolución industrial que proporcionó el mayor incremento en la esperanza de vida y mejora de la calidad de vida en la historia. Así como la revolución industrial trajo consigo mejoras sin precedentes en la calidad de vida también lo puede hacer una nueva era de la exploración y desarrollo espacial, pero esta vez con un impacto positivo sobre el medio ambiente. Para comenzar un período de exploración espacial sostenible, tanto en el sector público y privado de nuestro país se debe aprovechar la oportunidad y seguir el camino a la Luna.

Desde que la "Visión para la Exploración Espacial" (Vision for Space Exploration) fue anunciada en 2004, ha habido un continuo debate sobre la importancia de dar el siguiente paso en la exploración espacial, un retorno a la Luna. Las razones para que sea este el siguiente paso, incluyen: el cumplimiento de la imperiosa necesidad humana de explorar; poner un pie en la Luna para preparar viajes a otros mundos; aliviar los problemas energéticos del mundo; proteger al planeta de desastres: la creación de empresas comerciales con base en la Luna que mejorarán la vida en la Tierra, llevando a cabo investigaciones científicas; inspirar a los jóvenes hacia la educación superior, y la utilización de los recursos espaciales para ayudar a propagar la prosperidad en todo el mundo.

No debemos volver a la Luna por una -sólo una- de estas razones, sino por todas ellas y más. Si se establece la infraestructura básica para un sistema de transporte entre la Tierra y la Luna y un modo sostenible, semi-autónomos, asentamientos humanos permanentes, vamos a abrir la puerta a beneficios significativos para todos. Por supuesto, cualquier base lunar permanente debe ser económica y políticamente sostenible, por lo que debe proporcionar beneficios tangibles y un retorno de la inversión.

Exploración: Las grandes naciones realizan extraordinarios esfuerzos que ayudan a mantener su liderazgo en el mundo. La historia de Estados Unidos se basa en un deseo de abrir nuevas fronteras y buscar nuevos descubrimientos. La visión de la NASA para la exploración espacial reconoce que, "La Humanidad es atraída por los cielos por la misma razón que nos llevó a explorar tierras desconocidas y todo el mar abierto. Elegimos explorar el espacio porque hacerlo mejora nuestra vida y eleva nuestro espíritu nacional".

El Establecimiento de una infraestructura lunar nos desafiará a mejorar la fiabilidad del transporte espacial y nos permitirá demostrar los sistemas y conceptos de exploración sin salir de la seguridad relativa del espacio cercano a la Tierra. Probar sistemas y conceptos en un lugar que está a tres días de viaje desde la Tierra es un paso lógico antes de dar el salto de un viaje de seis meses a Marte. El establecimiento de una base lunar permanentemente ocupada también abre el camino a un detallado estudio y uso de los recursos lunares, que probablemente es significativamente más económico que levantar todos los recursos necesarios para la exploración desde la superficie de la Tierra.

Energía: En la actualidad, alrededor de 1.600 millones de personas en la Tierra no tienen acceso a la electricidad. El Banco Mundial estima que 1.100 millones de personas viven en extrema pobreza, lo que conduce a 8 millones de muertes prematuras cada año. En los países desarrollados, el aumento de la calidad de vida se logra sólo a través de una alta tasa de consumo de energía. El aumento del suministro de energía es necesario para el desarrollo económico y social, mejorar la calidad de vida y cultivar suficiente alimento para proporcionar a los ciudadanos del mundo en desarrollo.

A menos que se haga algo pronto, el mundo se enfrentará a una crisis de enormes proporciones. Las Naciones Unidas estiman que la población mundial será de aproximadamente 9.100 millones en 2050 con virtualmente todo el crecimiento en los 50 países más pobres. Las elecciones que haga la sociedad global para satisfacer las futuras necesidades de energía tendrán un efecto profundo en la humanidad y el medio ambiente.

La Luna puede complementar sistemas de energía renovables con base en la Tierra para enfrentar la demanda futura de energía. La amplia energía procedente del Sol llega a la Luna y no es interrumpida por el clima, la contaminación o la ceniza volcánica. 'Granjas' de energía solar en la Luna pueden hacer "brillar" la energía limpia ilimitada hasta donde sea necesario en la Tierra o a satélites para transmitir a la Tierra. Existen también otras posibles fuentes de energía, incluyendo platino para combustible de pilas y un isótopo llamado helio-3, que podría ser utilizado en reactores de fusión del futuro.

El suministro de energía de la Luna nos permitirá ayudar a proporcionar la energía  necesaria a la Tierra sin destruir nuestro medio ambiente.

Impresión artística de un asteroide
'volando' hacia la Tierra.

Proteger al planeta de los desastres: Existe un riesgo real para los habitantes de la Tierra procedente de los impactos de asteroides y de las súper erupciones volcánicas. Si un gran objeto del tamaño del cometa Shoemaker-Levy 9, que recientemente se estrelló contra Júpiter, golpeara la Tierra, la civilización puede ser destruida. Asteroides mucho más pequeños podrían causar enormes daños y pérdidas de vidas. La Luna es un excelente lugar para los sistemas de detección temprana.

Una súper erupción volcánica es un evento geológico de enorme fuerza explosiva que altera el clima mundial durante años. Los científicos estiman que la última erupción de este tipo ocurrió 74.000 años atrás, y fue 10.000 veces más potente que la del Monte St. Helens. Enormes cantidades de roca y ceniza fueron expulsados a la atmósfera provocando un invierno volcánico de seis años de duración y una de Era de Hielo de 1.000 años, deforestación masiva, hambruna desastrosa, y casi provoca la extinción de la humanidad. Los científicos estiman que tal súper erupción ocurre una vez cada 100.000 años.

Los sistemas y la tecnología que se desarrollarán para vivir y trabajar en la Luna pueden ser utilizadas para desarrollar hábitats y sistemas que puedan preservar los habitantes de la Tierra en el caso de una devastadora erupción. Estos sistemas también mejorarían nuestra capacidad para vivir en condiciones extremas y se puede utilizar para aprender a superar los limitados recursos y otras cuestiones ambientales.

Empresas comerciales con base en la Luna: Cuando los pioneros viajaron al oeste y ampliaron nuestra nación, no llevaron con ellos todo lo que iban a necesitar para su viaje. Ellos viviron de la tierra y también nosotros tendremos que utilizar los recursos disponibles para nuestro largo viaje, que comienza con la Luna.

Hay numerosas actividades comerciales en la Luna, que podrían compensar el costo de una base lunar. Algunas pocas de estas actividades serían el reabastecimiento de combustible o estaciones de servicio para satélites, minería lunar y el turismo espacial. Estas actividades comerciales nos permiten recuperar el patrimonio invertido en el espacio y proporcionar una importante ganancia a partir de nuestra inversión espacial.

Investigación científica: La Luna ofrece una oportunidad increíble para profundizar el conocimiento humano y el descubrimiento. Desde la antigua superficie lunar, que es relativamente tranquila, el estudio de la geología nos puede ayudar a entender mejor la historia geológica de la Tierra. Además, el medio ambiente 'vacío' de la Luna no se puede duplicar en la Tierra o en órbita terrestre baja, y podría conducir a nuevos materiales, aleaciones avanzadas, medicamentos y métodos innovadores para hacer frente a los limitados recursos de la Tierra. Los radio telescopios en la cara oculta de la Luna estarían protegidos de todas las señales de radio (contaminación acústica) de la Tierra, permitiendo aumentar significativamente la sensibilidad y telescopios apuntando hacia la Tierra podrían detectar y predecir cambios climáticos y meteorológicos.

Si volvemos a la Luna sólo por la ciencia y exploración continuas, las actividades se verán limitadas por la cantidad de dinero que nuestra nación está dispuesta a dedicar. Pero, si establecemos una sostenible, y económicamente viable base lunar entonces nuestra ciencia y exploración estarán limitadas sólo por nuestra imaginación.

Educación: Nuestros niños son nuestra mejor inversión para el futuro, y nuestro programa espacial es una motivación tremenda. Nuestro país ha registrado un descenso constante del número de alumnos que estudian matemáticas y ciencias. El programa espacial puede ayudar a revertir esta tendencia. Personalmente puedo dar fe de la capacidad del programa espacial para animar a los estudiantes basándose en el hecho de que me inscribí en matemáticas y cursos de ciencias y comencé la búsqueda de un título de ingeniero el día después de que la primera misión de transbordador espacial aterrizara. La creación de una base lunar permanente inspirará a millones de jóvenes hacia la educación superior y ayudará a mantener el liderazgo tecnológico de nuestra Nación..

Recursos y otros beneficios: Puesto que vivimos en un mundo de recursos finitos y la población mundial sigue creciendo, en algún momento la raza humana deberá utilizar los recursos del espacio para poder sobrevivir. Ya estamos limitados por nuestros recursos limitados, y las decisiones que tomemos hoy tendrán un efecto profundo sobre el futuro de la humanidad.

Utilizar recursos y energía desde el espacio permitirá un crecimiento continuo y la propagación de la prosperidad al mundo en desarrollo sin destruir nuestro planeta. Nuestra mínima inversión en la exploración del espacio (menos de 1% del presupuesto de los EE.UU.) obtiene enormes beneficios intangibles en casi todos los aspectos de la sociedad , desde el desarrollo de tecnología hasta los usos de alta tecnología. Cuando llegamos al punto de las operaciones espaciales sostenibles seremos capaces de transformar el mundo de un lugar donde las naciones se pelean por los escasos recursos escasos a uno donde las necesidades básicas de todas las personas se cumplan y nos unamos en la aventura común de la exploración. El primer paso es tener un asentamiento humano lunar sostenible y permanente.

Concepto artístico de la cápsula Orion
orbitando alrededor de la Luna.
¿Cómo debemos proceder para alcanzar esta importante empresa? Una buena analogía a mirar es el sistema ferroviario estadounidense. El mayor obstáculo para los desarrolladores del primer ferrocarril fue el riesgo financiero. Adquirir el derecho de paso, pagar los salarios de la gran cantidad de mano de obra y comprar materiales y equipos caros. Pero el gobierno federal intervino dando subvenciones y otros incentivos. Una vez que la inversión inicial del Gobierno se aseguró, los desarrolladores emprendedores invirtieron enormes sumas para acortar inmensos valles y hacer túneles a través de enormes montañas.

Hoy nos enfrentamos a obstáculos similares en el desarrollo y utilización del espacio en beneficio de la humanidad. Potenciales desarrolladores espaciales se enfrentan a enormes costos iniciales de alto riesgo, con un rendimiento a largo plazo de la inversión. Para beneficiarnos de las termendas oportunidades basadas en la Luna, nuestra nación debe establecer la infraestructura básica para un sistema de transporte entre la Tierra y la Luna y un asentamiento humano sostenible en la luna. Una vez que esta inversión inicial se realizara, las actividades generadoras de ingresos comerciales se pueden establecer. Así como nuestra inversión en el ferrocarril, sistema de carreteras interestatales, presas hidroeléctricas y otros grandes proyectos federales han sido retribuidos con creces por el aumento de la productividad y calidad de vida, también lo hará nuestra inversión en infraestructura lunar.

Estamos a las puertas de una increíble oportunidad para beneficiar a toda la humanidad. Tenemos la tecnología y la capacidad de hacer esto una realidad, sólo necesitamos la voluntad de llevarlo a cabo. Tenemos que elegir un curso hacia la utilización del espacio para aumentar los recursos disponibles, la prosperidad mundial, la calidad de vida, el avance tecnológico, y la gestión ambiental. Así como miramos hacia atrás y agradecemos a aquellos anteriores a nosotros por el desarrollo de cosas como ferrocarriles y carreteras, las generaciones futuras deben ser capaces de mirar hacia atrás y dar gracias a nosotros por dar comienzo a la exploración espacial sostenible.

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Aclaración: Este es un ensayo escrito por Ronald J. Garan sobre la importancia de volver a la Luna. Aunque Garan escribió originalmente este ensayo antes de que fuera anunciada la cancelación del programa Constellation, se ha modificado para reflejar sus pensamientos ante la posibilidad de que EE.UU. volviera a la Luna prontamente.
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Obama convoca una conferencia para analizar futuro de la exploración espacial

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El presidente estadounidense se juntará con miembros del Congreso y representantes de la industria espacial el próximo 15 de abril.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, convocó a miembros del Congreso y representantes de la industria espacial a una conferencia, el 15 de abril, que discutirá el futuro de la exploración, indicó hoy la Casa Blanca.

El comunicado de la presidencia, que no especificó dónde se hará la reunión, señala que Obama desea conversar sobre sus planes para la agencia espacial NASA y las misiones tripuladas.

Se espera que el encuentro ocurra "en algún sitio cerca del Centro Espacial Kennedy", informó el Canal 13 de la televisión de Orlando (Florida).

A principios de febrero, Obama anunció una propuesta para la cancelación del programa Constellation, que incluye el desarrollo del cohete Ares para exploración con tripulaciones humanas, a partir del período fiscal 2011.

La decisión, que se sustenta en consideraciones presupuestales, tiene amplio impacto en el sur de Florida donde la terminación, en el curso del próximo año del programa de transbordadores espaciales, significa la pérdida de miles de puestos de trabajo.

Mientras tanto, con esa perspectiva de desaparición de miles de empleos en el condado Broward, muchos políticos del centro de Florida han estado gestionando ayudas y programas para quienes pronto se sumarán a las filas de desempleados.

La jefa de finanzas y candidata a la gobernación de Florida, Adelaide Sink, se sumó a la representante Suzanne Kosmas para una reunión con ejecutivos de las empresas aeroespaciales este fin de semana.

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El director de la NASA defiende ante el Congreso la política de exploración espacial

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El administrador de la NASA, Charles Bolden, defendió la nueva política espacial del Gobierno del presidente Barack Obama que ha postergado el retorno del hombre a la Luna en la próxima década.

Al presentar su propuesta de gastos para el ejercicio fiscal 2011, el presidente Obama propuso asignar a la NASA un presupuesto 19.000 millones de dólares.

Esa cifra aumentó los fondos anuales de la agencia espacial, pero no lo suficiente como para continuar adelante con el plan de llevar una vez más al hombre a la Luna.

Al mismo tiempo, canceló el desarrollo del programa Constellation que debía entregar nuevas naves que sustituirán a los transbordadores que serán retirados a finales de este año. Esas naves debían ser las que llevaran el hombre a la Luna y las que, en las próximas décadas, transportaran a los astronautas a Marte.

En cambio, la nueva política hizo énfasis en el desarrollo de nuevas tecnologías y nuevos combustibles para las naves y también indicó la intención de acudir a la empresa privada para el transporte de astronautas en vuelos de órbita baja.

En una comparecencia ante el Comité sobre Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes, Bolden manifestó que esa política "constituye un enfoque más asequible y mucho más sostenible" en la exploración espacial. Además, rechazó críticas de los legisladores quienes señalaron que ahora la agencia espacial estadounidense carece de objetivos o programas específicos.

Señaló que la NASA mantiene su objetivo de llevar astronautas a Marte, pero aclaró que sólo es alcanzable a más de una década de distancia en el tiempo y que, entre tanto, se deberá mejorar la actual tecnología. "Queremos ir a Marte. No podemos llegar ahora porque no tenemos la tecnología para hacerlo", manifestó.

Esta fue la segunda ocasión en que Bolden se presenta ante el Congreso para defender la nueva política espacial. El miércoles había comparecido ante el subcomité de Comercio, Justicia y Espacio del Senado.

Ante el comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes, Bolden escuchó las críticas a los planes formuladas por varios legisladores, especialmente de estados que se verán afectados por la cancelación del programa Constellation.

David Wu, demócrata del estado de Oregon, indicó que los planes podrían condenar a Estados Unidos a perder el liderazgo espacial. "Sugeriría al Gobierno y a su agencia que consideren si esto es prematuro, si es sensato y si no nos condena a un futuro en que no haya estadounidenses en el espacio y que el idioma dominante no sea el inglés", indicó.

Lincoln Davis, demócrata de Tenesí, señaló que no lo han convencido los argumentos del Gobierno. "Hasta que no tengamos otras discusiones, soy partidario de continuar con el programa que tenemos. Me tienen que convencer de que lo que proponen es mejor que Constellation", manifestó.

Por su parte, Bart Gordon, demócrata de Tenesí, dijo que la propuesta del Gobierno constituyó un "cambio radical" que ha planteado más preguntas que respuestas. Pero al mismo tiempo, elogió algunos aspectos del nuevo presupuesto de la NASA, incluyendo la financiación para el desarrollo de nuevas tecnologías, aun cuando también expresó reservas respecto a la idea de entregar el lanzamiento de naves espaciales a la empresa privada.


Fuente: EFE
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Industria espacial de Florida busca reinventarse

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El futuro de la era espacial está en los viajes comerciales y Florida, sede del Centro Espacial Kennedy de la NASA, se prepara para competir en ese mercado cuando concluya el programa de transbordadores espaciales de EEUU a finales de este año.

En el centro de Florida se ha establecido una vibrante industria espacial con alta tecnología cuyas operaciones están vinculadas con el Centro Espacial Kennedy, considerado como columna vertebral del programa espacial estadounidense.

Pero los analistas pronostican que el sector puede resentirse al desaparecer el programa de transbordadores y para afrontar esta posible recesión, el gobernador de Florida, Charlie Crist, ha puesto en marcha esta semana el proyecto de Ley de Transición y Revitalización Espacial.

El plan establecerá un fondo económico para el desarrollo de nuevos negocios en Florida, la creación de empleos y crecimiento económico cuando llegue el momento de decir adiós al programa.

Crist también apoya un presupuesto de 32,6 millones de dólares que la Asamblea Legislativa estatal tiene previsto incluir en el presupuesto de 2011 para "transformar la industria aeroespacial de Florida y satisfacer las necesidades del futuro".

"Debemos aprovechar las ventajas del talento, la tecnología y la infraestructura (aeroespacial) de Florida, para convertirnos en el principal centro de la exploración espacial comercial y pública", dijo, por su parte, el vicegobernador Jeff Kottkamp.

En esa misma línea están algunos integrantes de la NASA, del Centro Espacial Kennedy, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, contratistas, expertos y congresistas tanto estatales como federales, que esta semana se pronunciaron al respecto en una Cumbre Estatal de la Industria Espacial que se realizó en Orlando. La cumbre tuvo como objetivo el intercambio de ideas sobre cómo mejorar la industria espacial de Florida en términos de su expansión hacia nuevos mercados, desarrollo tecnológico y el uso aventajado de su infraestructura espacial.

Pese a los anuncios de inyección de recursos y el proyecto de ley, el panorama es sombrío por la pérdida de más de 5.000 empleos en el sector y el futuro incierto que afrontarán miles de personas que trabajan en el programa de transbordadores.

A ello se suma la reciente cancelación del programa Constellation por parte del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la reducción del presupuesto de la NASA.

"En un principio causa desazón que el presupuesto anual sea mucho menos de lo que proyectábamos, pero al mismo tiempo, es una oportunidad para crecer y buscar nuevas oportunidades", dijo Charles Scales, representante de la NASA sobre el recorte equivalente a 6.000 millones de dólares.

Mark Nappi, representante de la United Space Alliance, contratista de la NASA, destacó que ante la crisis financiera internacional y la desaparición de los programas "se deben buscar estrategias que minimicen la caída y que Florida no pierda su condición de capital espacial de la nación".

Para Bob Walker, representante de la firma de contratistas Wexler y Walker, la transición que enfrenta Florida hacia una industria espacial comercial "tiene que ser acogida sin temor, esta iniciativa no es sorpresa para nadie". Especialmente, agregó, en momentos de crisis financiera internacional, en los que la búsqueda de nuevos mercados y la participación cada vez más expansiva de naciones como Rusia, Francia y Austria obligan a Florida "a reinventarse como un estado amistoso para inversionistas internacionales".

Frank DiBello, director de Space Florida, un organismo estatal que busca posicionar a Florida como un líder internacional en las investigaciones e inversiones aeroespaciales, dijo que el estado enfrenta "un nuevo paradigma" donde al tiempo que compita por ganar más terreno en el mercado global aeroespacial, debe crear alianzas.

"Esto no lo podemos hacer solos, tenemos que trabajar en equipo, compartir y colaborar y aplicar la tecnología para avanzar en la producción de clientes en áreas de protección y seguridad cibernética y producción agrícola", entre otros.

Según DiBello, Florida está considerando ampliar sus puertos aeroespaciales y de lanzamientos más allá de Cabo Cañaveral y Cape Field, con el objetivo de convertirlos en una "red flexible que atraería más lanzamientos comerciales".

Florida en la actualidad tiene apenas el 3% de participación en el mercado aeroespacial comercial en el que Francia y Rusia llevan la delantera.

"El 97 por ciento debe verse como oportunidades de mercado para Florida", dijo Bob Cabana, director del Centro Espacial Kennedy, reiterando que el futuro de la industria espacial de Florida implicará no sólo competencia, sino que también "compartir, desarrollo y colaboración".
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"La NASA no debe seguir los consejos de la comisión de Obama"

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Michael D. Griffin no acostumbra a morderse la lengua, pero esta vez se ha mostrado comedido. Mucho. Alguien que llegó a decir durante su etapa como director de la NASA (abril de 2005 a enero de 2009) que el cambio climático no era un asunto prioritario, de repente se ha vuelto políticamente correcto. "Son asuntos complejos los aeroespaciales y la política, ¿sabe?", se excusa al final de la cita. Obama no le renovó en su cargo cuando llegó al poder, hecho que también se niega a comentar, y, desde entonces, imparte clases de ingeniería aeroespacial en la Universidad de Alabama. Griffin inauguró ayer el master en Aerospace Science and Technology de la Universidad Politécnica de Cataluña, en Castelldefels (Barcelona).

Pregunta. ¿Puede hacer un balance de su etapa en la NASA?

Respuesta. No ha sido un trabajo mío, sino de todo el equipo. Volvimos a poner el transbordador en vuelo después del accidente del Columbia, porque la Estación Espacial sólo estaba acabada en aquel momento en una tercera parte y para cumplir los compromisos era necesario completar la Estación Espacial. Fue difícil, pero lo hicimos. Pensamos que no teníamos suficientes naves disponibles para lo que originalmente habíamos planeado. Necesitábamos un nuevo plan para reemplazar el transbordador, lo hicimos, y es lo que ahora se está construyendo en Estados Unidos [el sistema de cohetes y cápsulas Ares / Orion].

P. Pero se topó con barreras muy altas, como presupuestos restrictivos, ¿no?

R. Lo más importante es que se hicieron cosas más tarde porque no eran los presupuestos que debíamos tener, eso es algo deplorable; sin embargo, la NASA está trabajando en la línea correcta. Otra importante realización ha sido reparar el telescopio espacial Hubble por última vez, y eso fue muy bueno.

P. Algunos investigadores le acusaron de sustraer una parte de los presupuestos científicos de la NASA para las misiones espaciales tripuladas.

R. Sí, fui criticado por ello, pero la gente se dio cuenta de que todo el presupuesto de la NASA fue cortado, reducido, y no era posible seguir dando a los científicos la misma cantidad que habían tenido: era lo que había.

P. ¿Qué opina del informe Augustine, encargado por el presidente Obama para revisar la política de vuelos tripulados de Estados Unidos?

R. Creo que proporciona un gran servicio al hacer público que la NASA dispone de menos de 3.000 millones de dólares anuales (2.070 millones de euros) para llevar a cabo lo que se le pidió. Pero no le tengo mucho cariño a otra de las recomendaciones del informe Augustine, no apruebo la recomendación de dar cancha a los servicios comerciales en vez de desarrollar un nuevo sistema para sustituir el transbordador.

P. ¿Qué cree que sucederá en enero, cuando tengan que decidir con este informe en las manos?

R. La comisión Augustine ha finalizado su trabajo. El próximo paso lo darán el presidente de EEUU y el Congreso. El presidente no decidirá hasta finales de enero o principios de febrero, cuando salgan los nuevos presupuestos. Y el Congreso no responderá hasta bien entrada la primavera. Tendremos que esperar unos meses.

P. ¿Cuál es el camino espacial que debería tomar EE UU?

R. El mejor camino para la NASA es mantener el curso actual y no seguir las recomendaciones del comité Augustine. No es de las decisiones más agradables que tendrán que tomar Obama y el Congreso.

P. ¿Por qué es tan importante llevar el hombre a la Luna y a Marte?

R. Porque es lo que hacemos los humanos, exploramos las fronteras, y en nuestro tiempo la frontera es el espacio.

P. Pero con un recorte de presupuestos no será posible llegar tan lejos.

R. Si no se aumentan los presupuestos esto no será posible.

P. ¿No sería más económico explorar el espacio con sistemas automáticos?

R. Se podría hacer, pero no es lo mismo. No es lo mismo lanzar un paquete con instrumentos a la cima del Everest que escalarlo. Ambos objetivos son importantes: el descubrimiento científico, de descubrir nuevas cosas, generalmente se hace mejor con instrumentos científicos, pero expandir la frontera humana no se consigue enviando instrumentos, la gente debe estar allí. Es una de las buenas cosas que hizo el comité Augustine, que dijo que los viajes espaciales debían servir para expandir la civilización fuera de la Tierra.

P. ¿Por qué la NASA no dedica suficientes recursos a la ciencia e investigación?

R. Nunca hay suficiente dinero para hacer todo lo que uno quiere, se tiene que elegir y hacer un balance entre exploración científica y exploración humana. Entiendo que los científicos quieran más dinero, pero les decía que sentía no poder dárselo.

P. ¿Cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles de la NASA?

R. Es una organización increíblemente potente y capaz, pero el culpable de algunas debilidades es la Administración, que tiene difícil dar a las agencias y las empresas gubernamentales la necesaria estabilidad para cumplir sus objetivos. Cuando tenemos elecciones, la dirección [de agencias como la NASA] cambia, y eso hace difícil mantener un programa coherente.

P. ¿Puede llegar la hora de la coherencia?

R. No lo sé.

P. Se rumorea que va a colaborar estrechamente con la Agencia Europea del Espacio (ESA).

R. Mantengo colaboraciones con ingenieros y científicos del espacio de todo el mundo, incluida la ESA. Soy profesor universitario en Estados Unidos y puedo decir que no se ha creado ningún puesto para mí en la ESA.

P. ¿Qué cree que hará la NASA cuando retire los transbordadores si, como parece, los nuevos sistemas Ares / Orion no estarán entonces listos para volar?

R. Estamos en una situación en la que tenemos pocas elecciones. Aunque se retrasara la retirada del transbordador, con los actuales presupuestos no se eliminará el vacío temporal entre ambos sistemas espaciales, porque también se tendría que posponer el desarrollo de Ares. La Estación Espacial Internacional es una instalación de 75.000 millones de dólares, y cuando esté finalizada nos tenemos que hacer cargo. Estados Unidos tendrá que comprar los servicios de carga a Rusia, Europa y Japón. No lo considero una buena solución, de hecho, es deplorable, pero es lo que hay. Los sistemas comerciales en los que mucha gente tiene puestas sus esperanzas emergerán, pero no lo harán a tiempo para cubrir ese vacío.

P. ¿Volverán los años dorados a la NASA?

R. No creo que haya ninguna posibilidad de que la NASA vuelva a recibir las mismas cantidades que durante los años del programa Apolo. Era el doble de lo que recibe en la actualidad, pero espero que aumenten los recursos, como ha recomendado la comisión Augustine.

Fuente: elpais.com
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El programa "Constellation"

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"Constellation", el programa de vuelos espaciales tripulados estadounidense, sucederá a los transbordadores espaciales en servicio desde 1981 y aspira que llevar de regreso a los estadounidenses a la Luna en 2020, antes de intentar llegar a Marte y más allá.


El Proyecto "Constellation" es un programa de la NASA para crear una nueva generación de naves espaciales, consiste en los cohetes lanzadores Ares I, Ares IV y Ares V, la cápsula Orión, y un módulo de acceso a la superficie lunar. Estas nuevas naves serán capaces de realizar una gran variedad de misiones espaciales, como reabastecer a la Estación Espacial y alunizar.

Algunos de los sistemas e instrumentos de este programa están basados en diseños para el Transbordador Espacial. El módulo Orion y su módulo de servicio tiene una influencia y diseño muy remarcado en las naves Apollo, y sus motores son derivados de los usados en los cohetes Saturno V y Delta IV.

La NASA creó este programa cuando el Presidente George W. Bush decidió que los Estados Unidos debía regresar a la Luna para poner una base de operaciones permanente y explorar Marte en la primera mitad del siglo XXI. El programa es llamado Visión para la Exploración Lunar, y fue lanzado oficialmente en enero de 2004.

Módulo Orión

Este está formado por dos módulos; un módulo de servicio cilíndrico donde están los sistemas de propulsión y soporte vital, y un módulo de forma cónica (muy similar a la nave Apollo) donde se encuentra la tripulación y los sistemas que controlan ambos módulos. El módulo de tripulación será parcialmente reutilizable (se prevé que se utilicen en 10 misiones). A diferencia del módulo de servicio del Apollo, el módulo de servicio del Orión es más corto y ligero, y llevará un par de paneles solares para proporcionar electricidad adicional al módulo. La propulsión del módulo de servicio será, al igual que en el Apollo, mediante combustibles hipergólicos. El motor es el mismo que utiliza el lanzador Delta II. El control de altitud de la nave lo realiza el RCS (Reaction Control System), que también está basado en el de las cápsulas Apollo, usando los mismos combustibles hipergólicos que el motor principal.

Una de las características novedosas del Orión es el uso combinado de paracaídas y airbags para el descenso a la superficie después de la reentrada, lo que permitirá que la cápsula Orión pueda terminar su misión en tierra, en lugar de en el mar como hacían las cápsulas Apollo. Esto supone un ahorro muy importante de presupuesto al no necesitar una flota extensa que recupere la cápsula. La cabina del Orión será más amplia que la del Apollo debido en gran parte al uso de tecnologías de miniaturización actuales. Los sistemas de cabina además serán mucho más modernos, utilizándose tecnologías como la cabina de cristal basada en la del transbordador espacial.

Se prevén además de la versión estándar del Orión, una versión no tripulada de carga del Orión, que sería usada de manera equivalente a las naves Progress rusas. Además del uso para subir carga y suministros al espacio, este módulo automático podría utilizarse para retornar experimentos, deshacerse de desechos y otras tareas.

Vehículos de lanzamiento

Ares I

El Ares I será el vector de lanzamiento que pondrá en órbita las cápsulas Orión. El Ares I proviene en gran parte de los aceleradores SRB del transbordador espacial. La primera etapa del cohete es básicamente un SRB de combustible sólido como los utilizados por la lanzadera espacial, con la diferencia de que se la añadirá un segmento más hasta un total de 5. La segunda etapa del Ares I esta basada en la etapa S-IVB del cohete Saturno V, usando una versión mejorada del motor J-2 como única propulsión. Encima de esas dos etapas se situará la cápsula Orión y la torre de escape de emergencia. El conjunto tendrá una longitud de 93 metros. La razón de situar la cápsula encima de todo es evitar que el desprendimiento de materiales durante el despegue pueda dañar la nave espacial. El Ares I será capaz de satelizar en órbita baja terrestre una carga de 25 toneladas, aunque es improbable que se use como lanzador de satélites. Las primeras pruebas tripuladas del Ares I se realizarán a comienzos de la década de 2010.

Ares V

El Ares V también procede de conceptos derivados del Space Shuttle. Su diseño tiene similitudes también con el lanzador Magnum cancelado a principio de los noventa. El Ares V está compuesto de 2 SRB de cinco segmentos, similares a los que usa el transbordador espacial, y de un cuerpo cilíndrico que actúa como segunda etapa, y que está propulsada por cinco motores RS-68 procedentes del lanzador Delta IV. La última etapa es una derivación de la etapa S-IVB del Saturno V denominada EDS (Earth Departure Stage). En las misiones lunares encima del EDS se situaría el módulo de descenso LSAM y el módulo Orión. El Ares V mide 107 metros de alto, pesa más de 3300 toneladas y tiene una capacidad de satelizar unas 130 toneladas en órbita baja, lo que le sitúa como un lanzador similar en prestaciones al Saturno V o al Energía ruso.

El Ares V será un vehículo de carga en el cual irá el módulo de aterrizaje lunar. Este se acoplará en órbita al módulo de mando Orión, que sería lanzado posteriormente en el Ares I.

Vehículo de Acceso Lunar (LSAM)

El módulo LSAM es el destinado para el descenso desde la órbita lunar a la superficie de la Luna. El LSAM está basado en el módulo lunar (LM) del programa Apollo. Este consta de 2 etapas, una de descenso que lleva la mayoría del combustible, y elementos de soporte vital, así como la estructura de las patas para alunizar, y una etapa de ascenso donde residen los astonautas, además de poseer un motor de ascenso. Sin embargo hay diferencias notables entre los LM de la época del Apollo y el LSAM, la principal sin duda es el tamaño, puesto que el LSAM está diseñado para poder ser usado por cuatro astronautas, a diferencia del LM que sólo podía llevar a dos.

El LSAM, como el LM, tiene dos escotillas, una superior por donde se acopla al Orión, y permite la transferencia de astronautas y material de una nave espacial a otra, y otro en un lateral, que permite salir a los astronautas para realizar actividades extravehiculares (EVAs). A diferencia del LM la escotilla no conduce directamente desde la nave al exterior, sino que hay un compartimento intermedio que permite ponerse y quitarse sus trajes espaciales a la tripulación sin tener que despresurizar por completo el módulo LSAM. Además eso permite que el módulo de descenso no se llene del molesto polvo lunar. El LSAM también incluye un pequeño aseo similar al usado en la EEI, un pequeño calentador de comida, y una instrumentación de última generación, similar a la usada en la cápsula Orión. A diferencia del LM, que usaba combustibles hipergólicos, el LSAM utilizará hidrógeno y oxigeno líquido tanto en su fase de descenso como en la fase de ascenso. La fase de descenso esta compuesta de 4 motores RL-10 provenientes de la etapa Centaur del lanzador Atlas V, mientras que la etapa de ascenso tiene un solo motor de la misma clase. Este vehículo esta destinado para usarse sólo una vez.

Módulo de abandono de la Tierra

Esta etapa del lanzador Ares V se utilizará para abandonar la órbita terrestre y llevar la cápsula Orión y el LSAM a órbita lunar. El EDS llevará consigo el módulo LSAM durante el despegue del Ares V, y en órbita terrestre se acoplará al módulo Orión antes de abandonar la órbita terrestre con destino a la Luna.

El EDS es en esencia una etapa S-IVB del lanzador del programa Apollo Saturno V, sólo que tiene una longitud mayor para que entren en ella tanques de hidrógeno líquido y de oxígeno más grandes. Aunque su misión principal será llevar naves tripuladas a la Luna (y quizá más adelante a Marte), también esta prevista su utilización como lanzador de módulos pesados que no puedan ser lanzados desde un cohete Proton ruso. Incluso podría ser usado para lanzar estaciones espaciales del tipo Skylab. También está previsto que se pueda cambiar el módulo de descenso LSAM por un sistema de acoplamiento y permitir al módulo Orión cambiar la inclinación de la órbita a órbitas geoestacionarias o incluso polares. También se prevé su uso para lanzar sondas espaciales pesadas del mismo tipo que la Galileo o que la Cassini-Huygens a los planetas exteriores del sistema solar, utilizando para ello el apoyo de una etapa Centaur.

Las Misiones

A la EEI y en órbitas bajas de la Tierra

El Orión está diseñado para llevar una tripulación de 4 personas y estancia en órbita de 14 días, pero para las misiones de este tipo se tiene pensado una duración de 8 a 10 días. Al llegar a la EEI se acoplará en el puerto auxiliar que originalmente había sido planeado para la nave de rescate X-38. Al terminar la misión la cápsula puede regresar a nuestro planeta, ya que se desacopla de la EEI usando su propulso AJ-10 y así realizará su retorno a la Tierra. Después de esto, el propulsor se separa, despliega su escudo térmico para reducir el calor y al mismo tiempo reducir la velocidad de entrada que será de 28.000 km/h a cerca de 480 km/h. Luego serán lanzados 2 paracaídas y bolsas de aire con relleno de nitrógeno el cual no hacen combustión al estar expuestos al calor y finalmente el módulo descenderá en el mar.

Vuelo lunar

Este tipo de misión usará el Ares I y el Ares V para ensamblar la nave con su propulsor y luego darle un empujón orbital con la Tierra, luego el propulsor EDS le dará otro empujón por 5 minutos para llegar a una velocidad de 40.200 km/h. Se espera que el módulo Orión llegue al lado oscuro de la Luna en 3 días, y luego realizar un maniobra de inserción lunar y poder realizar órbita circular lunar de 95 a 110 km. Después de una señal de aprobación de Houston para verificar el estado del sistema se encenderá el cuarto motor RL-10 para realizar el alunizaje. Al término de la misión regresarán al módulo para después del despegue acoplarse al modulo CSM en órbita lunar y así regresar a la Tierra.
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Por fin... el Ares 1-X despega!

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La agencia espacial estadounidense NASA calificó hoy como exitosa la prueba de un prototipo del cohete Ares I que alcanzó una altura de unos 45.600 metros en seis minutos de ensayo con un costo de 445 millones de dólares.

El Ares I-X, con una longitud de casi 100 metros, despegó a las 15.30 GMT desde la Rampa 39B del Centro Espacial Kennedy, en el sur de la Florida, y se elevó con rumbo al este hasta que alcanzó una velocidad 4,6 veces mayor que la del sonido.

Unos dos minutos después del lanzamiento y cuando el aparato estaba a casi 42.000 metros sobre la superficie del mar, el tanque de combustible sólido se separó, desplegó sus paracaídas y descendió al Océano Atlántico, unos 240 kilómetros al este de la Florida, donde será recuperado por naves estadounidenses para su inspección.

El segundo segmento del prototipo -que en el cohete real también estará cargado de combustible- y una sección que simuló la cabina Orion en la cual viajarán astronautas, continuaron en trayectoria parabólica hasta unos 45.000 metros de altura y, después de su caída a unos 250 kilómetros al este de la Florida, no serán recuperados.

"Este ha sido un paso enorme hacia las metas de exploración de la NASA", dijo el director de sistemas de misión de la NASA, Dough Cooke.

"La prueba del Ares I-X proporciona a la NASA una gran cantidad de datos que se usarán para mejorar el diseño y la seguridad de la próxima generación de vehículos espaciales estadounidenses, vehículos que puedan llevar, otra vez, a los humanos más allá de órbitas bajas de la Tierra".

La prueba del prototipo Ares I-X se efectuó con un día de retraso: la NASA requería buenas condiciones de visibilidad para que los técnicos fotografiaran y filmaran todos los detalles del lanzamiento y trayectoria del cohete. Durante dos días las condiciones meteorológicas fueron inestables.

El lanzamiento, programado inicialmente para ayer martes, se postergó seis veces en el primer día, y otras cinco en el segundo hasta que los meteorólogos encontraron un período propicio, de alta visibilidad y bajos vientos.

La presencia de nubes altas también era causa de preocupación de la NASA: cuando un cohete atraviesa esas nubes puede causar un fenómeno conocido como tribioelectrificación, en el cual la electricidad estática puede dañar los instrumentos a bordo del proyectil.

Después de esta prueba exitosa, la NASA todavía aguardará las decisiones del Congreso y del Gobierno del presidente Barack Obama acerca del futuro de la exploración estadounidense del espacio.

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A pocas horas del vuelo de prueba del Ares 1

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La NASA realizará mañana martes el primer vuelo de prueba de su nuevo lanzador Ares 1, que para 2015 debería propulsar la cápsula Orion, sucesora del transbordador, en un momento de incertidumbre sobre qué rumbo tomará el programa espacial estadounidense.


El lanzamiento del cohete de casi 100 metros de altura (99,6 metros para ser más exacto) está previsto para las 12H00 GMT desde la plataforma 39B del Centro espacial Kennedy.

Solo el primer piso de Ares 1-X (X significa experimental) derivado de los dos cohetes de apoyo del transbordador espacial será puesto a prueba; el segundo piso y la carga útil son réplicas que caerán luego en el Atlántico.

Este vuelo de apenas dos minutos y medio permitirá hacerse una primera idea sobre la estabilidad y seguridad del lanzador. Los numerosos datos recolectados provendrán de más de 700 captores repartidos en el conjunto de Ares 1-X y requerirán meses de análisis.

"El lanzador está en perfecto estado, no hay ningún problema técnico", indicó el viernes Bob Ess, responsable del programa Ares 1-X en una conferencia de prensa, precisando que los equipos de la NASA trabajaban desde hacía tres años en ese proyecto.

La meteorología podría no obstante comprometer la prueba el martes, y generar una postergación. Pero el cielo no es la única incertidumbre que pesa sobre Ares 1 y el programa 'Constellation', lanzado en 2004 por el ex presidente George W. Bush tras la catástrofe del transbordador Columbia en 2003. La comisión de expertos creada por el presidente Barack Obama poco después de asumir remitió el jueves su informe final a la Casa Blanca, que debe resolver si seguirá con el programa.

El resumen de las principales conclusiones y las cinco grandes opciones propuestas por la comisión ya habían sido divulgadas en agosto y debatidas en audiencias del Congreso. La principal constatación es que el presupuesto otorgado a la NASA para Constellation no alcanza. La comisión estima que la agencia espacial necesita el menos 3.000 millones de dólares más por año para poder realizar misiones habitadas más allá de la órbita terrestre, donde se ha quedado desde hace 30 años con la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS).

Constellation prevé el retorno de los estadounidenses a la Luna para 2020 y luego misiones habitadas hacia Marte. Para eso está prevista la construcción de la cápsula Orion, el cohete Ares 1 para propulsarla y un lanzador más potente, Ares 5, para poner en órbita equipamientos pesados destinados a misiones sobre la Luna, como un aterrizador lunar.

Los miembros de la comisión ofrecen además otro escenario denominado "flexible path" ('camino flexible') que, en vez de llegar al suelo lunar, propone vuelos habitados hacia asteroides y sobrevuelos cercanos a la Luna y Marte que no requieran aterrizajes complicados.
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Proponen aplazar el retiro de los transbordadores de la NASA

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Una comisión independiente sugirió hoy al Gobierno de Estados Unidos aplazar en un año el retiro de los transbordadores de la NASA y acudir a la empresa privada para cumplir los objetivos de la exploración espacial, que necesita una mayor inyección de fondos para llevarse a cabo.


En caso de que se decida ese aplazamiento, el fin de las operaciones de la Estación Espacial Internacional tendría que ocurrir en 2020 y se postergaría el desarrollo del programa Constellation.

El informe de la Comisión Augustine se dio a conocer en momentos en que la NASA intensifica los preparativos para la primera prueba del cohete Ares, que llevará al espacio a las naves Orion del programa Constellation.

Esa prueba, que se realizará el martes próximo desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, consiste en un vuelo suborbital del cohete sobre el océano Atlántico.

Según los planes de la NASA, las naves de Constellation sustituirán a la actual flotilla de transbordadores, cuyo retiro está previsto para el próximo año.

Norman Augustine, un ex ejecutivo de una empresa aeroespacial, y Edward Crawley, ingeniero del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) indicaron que, en vez de un cohete como Ares, el Gobierno debería procurar la intervención de la empresa privada para desarrollar de manera conjunta un vehículo menos ambicioso que pueda estar listo en 2016. La NASA prevé que el cohete Ares, que llevará en su cima a las cápsulas Orion, esté listo para realizar operaciones tripuladas en 2017.

Los autores del informe independiente aseguraron en una conferencia de prensa que ese cohete menos oneroso que se desarrollaría con ayuda de la empresa privada podría llevar astronautas a la estación espacial antes del retiro del complejo que orbita la Tierra, programado para 2016.

La NASA proyecta desarrollar otro cohete Ares mucho más grande que para 2020 podría transportar mayor carga y hasta depositar una tripulación en la Luna.

Según los miembros de la comisión, ésta determinó que, para llevar a cabo sus planes, la NASA necesita una inyección de al menos 3.000 millones de dólares.

Por otra parte, la brecha de cinco años entre el retiro de los transbordadores el próximo año y los primeros vuelos tripulados de Orion probablemente se extienda a siete años y cualquier esfuerzo por llegar a la Luna probablemente ocurra a mediados del decenio de 2020, señalaron.

Según Crawley, cuando se formularon los planes para el programa Constellation en 2005, existían proyecciones financieras que en última instancia no se concretaron. "Todo estaba bien en ese momento, pero los tiempos han cambiado", indicó al referirse a las actuales vicisitudes económicas de la NASA.

El ingeniero del MIT indicó que no existe una preocupación técnica fundamental respecto al cohete Ares que la NASA no pueda resolver con tiempo y dinero, dos factores que escasean en la agencia espacial, de acuerdo con el informe. "Con tiempo y dinero suficientes, la NASA podría desarrollar y volar el Ares sin problemas. El interrogante es si debería hacerlo", sostuvo Crawley.

El experto en cuestiones aeroespaciales, afirmó que, en cambio, ésta es la oportunidad de permitir la intervención de la aviación comercial, que podría ofrecer vuelos de baja órbita tras el retiro de los transbordadores. "Cuando dejemos de usar los complejos transbordadores reutilizables y acudamos a las cápsulas más pequeñas y simples, será apropiado entregar estos servicios de transporte al sector comercial", aseveró. El informe manifestó que, si se ofrece participación a la industria comercial, "existe el potencial, no sin algún riesgo, de que los costos para el Gobierno se reduzcan".

El contenido del informe fue criticado por el legislador demócrata Parker Griffith, quien consideró que desvirtúa el liderazgo espacial de Estados Unidos. "Sus conclusiones son incompatibles con nuestros objetivos nacionales de volver a la Luna, ir a Marte y más allá", advirtió en una declaración. Griffith prometió que todos sus esfuerzos se encaminarían para proporcionar a la NASA los fondos que necesita para cumplir los objetivos .

"La Comisión Augustine dice que necesitamos financiar a la NASA al más alto nivel o abandonarla completamente. Todos sabemos cuál es la decisión correcta. Debemos dar a la NASA nuestro total apoyo", agregó.

El informe Augustine deberá ser analizado ahora por el presidente estadounidense, Barack Obama, quien en numerosas ocasiones ha reiterado su compromiso con la exploración espacial. "Revisaremos el informe y en última instancia será el presidente quien tome las decisiones finales", dijo el portavoz de la Casa Blanca Nick Shapiro.
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El primer paso en el retorno a la Luna

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El retorno del hombre a la Luna, probablemente en las próximas décadas, ha comenzado a dar sus primeros pasos en la NASA, que el próximo martes realizará la primera prueba del cohete que pondrá en el espacio a las naves Orion del programa Constellation.


Según los planes de la NASA, las naves de Constellation sustituirán a la actual flota de transbordadores cuyo retiro está previsto para el próximo año.

El cohete Ares I-X, de una altura de alrededor de 100 metros, quedó instalado esta semana en una plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy y el martes próximo realizará su primer vuelo de pruebas.

En lo que se ha anticipado como una carrera contra el tiempo, los técnicos e ingenieros de la agencia espacial esperan terminar esta misma semana la revisión de los equipos eléctricos y mecánicos, incluyendo las unidades hidráulicas y las verificaciones de suministro energético interno del cohete.

El ensayo, que comenzará a las 12:00 GMT del martes, dará a los ingenieros de la agencia espacial estadounidense la primera oportunidad de probar equipos, modelos, materiales y operaciones en tierra, informó la NASA en un comunicado.

La prueba que consiste en un vuelo suborbital del cohete sobre el océano Atlántico, también servirá para reunir información sobre la resistencia del vehículo integrado que llevará una etapa superior simulada, así como a Orion en su cúpula y a un sistema para abortar la operación. Una segunda prueba sin tripulantes ocurrirá un año después y sólo en 2015 se llevará a cabo un lanzamiento de prueba con astronautas.

En esta primera prueba, los datos proporcionados por más de 700 sensores instalados en el cohete permitirán confirmar la seguridad y estabilidad del cohete antes de que su utilización para llevar a los astronautas a una órbita terrestre, dijo la NASA.

"En solo cuatro años, la NASA ha demostrado su capacidad de diseñar, construir y procesar un nuevo vehículo", dijo Bob Ess director de las operaciones de Ares I-X en el Centro Espacial Kennedy.

En enero de 2004 el entonces presidente George W. Bush anunció un ambicioso plan para el regreso del Hombre a la Luna para el 2020 en una misión que deberá convertirse en la plataforma de viajes tripulados a Marte y a otros planetas en las décadas siguientes.

A partir de entonces los ingenieros y científicos de la NASA comenzaron a diseñar el programa Constellation que llevará vehículos de exploración en su cúspide de manera similar a los del programa Apolo en el decenio de 1970.

Para United Space Alliance, la empresa contratada por la NASA, para el procesamiento en tierra del cohete, la tarea ha sido especialmente difícil debido a que ha coincidido con las últimas misiones de los transbordadores a la Estación Espacial Internacional (EEI) antes de su retiro.

"Trabajar en el vuelo de prueba de Ares I-X en manera paralela a las operaciones de los transbordadores ha sido un desafío que han tenido que afrontar trabajadores y equipos en todo el país... y estamos felices por lo que hemos logrado", dijo Mark Nappi, vicepresidente de sistemas de lanzamiento y recuperación de United Space Alliance.

Aunque el diseño del nuevo cohete y gran parte de la nave son nuevos, la mayoría de las instalaciones que utilizará el programa Constellation serán las que ya están en uso en el Centro Espacial Kennedy. "La infraestructura que tenemos para los transbordadores es lo que vamos a usar", dijo Pepper Phillips, director de operaciones para el proyecto en el centro espacial.

Pero no sólo será la infraestructura, sino que -además de los avances de la nueva generación tecnológica-, el programa también aprovechará los éxitos del pasado. Los especialistas de la NASA señalan que los viejos sistemas que dieron buenos resultados ya han sido integrados en el diseño de Orion. Entre ellos se incluyen, sobre todo, los del Programa Apolo, que en 1969 convirtió al astronauta Neil Armstrong en el primer ser humano en la Luna.

"El diseño de Orion tomará la forma de las cápsulas del pasado y aprovechará las ventajas de la tecnología del siglo XXI en informática, electrónica, propulsión y sistemas de protección térmica", manifestó la NASA.

Además, a diferencia de los transbordadores que llegan al espacio adosados lateralmente al cohete impulsor, la nave Orion viajará como las cápsulas Apolo, montada en la cima del cohete. Y será mucho más grande que las cápsulas Apolo en las que, apretujados, sólo cabían tres astronautas.

Por otra parte, Orion será un vehículo "multiuso"que trasladará nuevos ocupantes y suministros a la EEI, podrá acoplarse a un módulo de descenso en la Luna y, en las próximas décadas, a vehículos espaciales montados en órbita.
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La NASA presenta el cohete que sustituirá al Shuttle

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La NASA ya cuenta con el prototipo de la nave que sustituirá al transbordador espacial. En una espectacular presentación, la agencia espacial de EEUU ha mostrado por primera vez el gigantesco Ares 1-X, un nuevo cohete de 100 metros de altura con el que Estados Unidos espera llevar a sus astronautas al espacio en la próxima década.

Está previsto que el Ares realice un vuelo de prueba de dos minutos la semana próxima, para que los técnicos puedan revisar el funcionamiento del vehículo. Sin embargo, la viabilidad del proyecto a largo plazo está muy cuestionada y podría ser cancelado en los próximos meses. La comisión de expertos designada por Barack Obama expresó al presidente estadounidense (en el adelanto de un informe que presentará esta semana) varias opciones para poner a sus astronautas en el espacio. Ninguna de ellas incluía el Ares 1-X.

Mientras, el Ares 1-X ya está siendo trasladado desde el hangar en el que fue construído hasta el Centro Espacial Kennedy, desde donde sus creadores esperan que sea lanzado el próximo día 27 o, a más tardar el día 28 de este mes. Durante el vuelo de prueba, Ares ascenderá hasta una altitud de 40 km, periodo durante el cual se monitorizarán la aerodinámica, los controles y el rendimiento del cohete en esta primera fase. "Es un cohete de mucha altura. Hace más de tres décadas que nadie construía uno así, el último fue el Saturno 5", explicaba Trent Smith, uno de los ingenieros del Ares 1-X.

La agencia norteamericana tiene previsto retirar sus lanzaderas el próximo año. La administración Bush puso en marcha un programa espacial denominado Constellation, que preveía el regreso a la Luna en 2020 como parte de un plan para llegar a Marte. Este programa en la actualidad está siendo revisado por la misma comisión de expertos, que ha calificado estos objetivos de "insostenibles" debido a la falta de presupuesto.

De mantenerse en funcionamiento, el Ares no realizaría su viaje tripulado inaugural antes de 2016.

A continuación les dejo un video en el que se puede ver el ensamblaje del primer prototipo del cohete Ares-I de la NASA, visto a cámara rápida.

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Confirman problemas para los futuros transbordadores de la NASA

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La Oficina de Supervisión del Gobierno de Estados Unidos (GAO)confirmó que la suerte de las futuras misiones de la NASA está en peligro debido a dificultades económicas.


Esas misiones que apuntan primero a la Luna y después a otros planetas estarán a cargo del programa "Constellation" que deberá, según está previsto, sustituir a los actuales transbordadores con naves más grandes y de mayor capacidad y potencia.

En el desarrollo del programa iniciado hace cuatro años se han gastado ya más de 8.000 millones de dólares y será practicable sólo si se le asignan más fondos, indicó el informe.

Pero en estos momentos la NASA se encuentra en dificultades financieras que le han obligado a reducir proyectos y, en algunos casos, a disminuir su personal científico y técnico.

Según el programa para el proyecto Constellation, los actuales transbordadores serán retirados el próximo año tras más de dos décadas de operaciones y serán sustituidos por las naves Orion del programa "Constellation" a partir de 2015.

Esas naves serán las que lleven una vez más al Hombre a la Luna a partir del 2020 y serán también el vehículo principal de misiones tripuladas a otros planetas en las décadas siguientes.

Durante los cinco años en que la NASA carecerá de naves espaciales tripuladas, las misiones de equipamiento, avituallamiento y reparación de la Estación Espacial Internacional (EEI) serán llevadas a cabo por los rusos.

La GAO, que funciona para el Congreso de EE.UU. de forma independiente, emitió un informe que sólo con su título desveló su contenido: "NASA: el costo y el programa de Constellation serán inciertos hasta que se determine una base económica sensata".

El documento indicó que las vicisitudes de la NASA y su programa Constellation no sólo son de carácter económico sino también técnico y están estrechamente vinculadas.

Añadió que el plan de financiamiento del programa fue mal concebido y corre el riesgo de sufrir problemas de recursos hasta 2012, lo que significaría que no se podrían completar los planes de la forma prevista.

Además de una estimación realista de los costos y fondos suficientes y oportunos, el programa necesita tecnologías maduras y una buena estrategia de adquisición de equipos, señaló.

También manifestó que los importantes desafíos técnicos y de diseño de la cápsula Orion y el cohete propulsor Ares I son obstáculos considerables que tendrán que superarse para cumplir los requisitos de seguridad.

El informe fue pedido a la GAO por el demócrata Bart Gordon, presidente del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes.

Su difusión siguió a la de otro informe de un Comité para Planes de Vuelos Espaciales que este mes dejó claro que la NASA no ha recibido los fondos que necesita para poner en marcha el programa Constellation.

En esa ocasión el presidente de ese comité, el científico Norman Augustine, indicó: "creemos que el programa existente, si se le entregan los fondos adecuados, es ejecutable y podría cumplir sus objetivos".

Gordon manifestó que se sentía alentado por el hecho de que el comité haya determinado que el programa puede tener éxito con "fondos apropiados y oportunos".

Por otra parte, el informe es un indicio alentador del impacto negativo que puede tener la falta de recursos en programas espaciales complejos como el de Constellation, añadió.

Para Gabrielle Giffords, presidenta del subcomité de Espacio y Aeronáutica, el informe de la GAO es un análisis detallado de lo que se necesita para completar con éxito los futuros programas espaciales tripulados.

"Constellation ya está en marcha bajo condiciones que constituyen un desafío extremo", señaló.

"La alternativa es clara: damos a Constellation los fondos que necesita para que hombres y mujeres de la NASA puedan concluir con éxito su trabajo o dejamos que por falta de compromiso caiga por la borda todo lo que se ha logrado hasta ahora", indicó.
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Estrategia de la NASA apunta a Marte en vez de la Luna

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Una estrategia propuesta por la NASA vuelca la atención del programa espacial humano de Estados Unidos hacia el objetivo de llegar a Marte, dejando de lado la idea de volver a la Luna e incluyendo el uso de servicios comerciales de viaje, según un documento obtenido por Reuters.

La propuesta, que aún no es oficial, es una respuesta de la agencia espacial estadounidense a una de las cinco opciones contenidas en la revisión ordenada por el presidente Barack Obama del programa post-transbordadores que planea volver a llevar astronautas a la Luna en el 2020.

Un sumario del reporte del Comité de Revisión de Vuelos Espaciales Humanos, divulgado por la Casa Blanca el martes, advirtió sin embargo que podría no haber exploración espacial humana significativa en el futuro sin más dinero.

"El programa estadounidense de vuelos espaciales con humanos parece estar en una trayectoria insostenible. Está perpetuándose la arriesgada práctica de establecer objetivos para los cuales no están asignados recursos", agregó el sumario del reporte.

La NASA ha gastado 7.700 millones de dólares de los 40.000 millones de dólares previstos para desarrollar un nuevo cohete y una cápsula para el transporte de tripulantes a la Estación Espacial Internacional (EEI) y a la Luna, dijo Jeff Hanley, gerente del programa post-transbordador conocido como Constellation.

Pero, con el panel de revisión dedicado a la tarea de planear opciones estratégicas, la NASA ideó una propuesta llamada "Generación Marte", que prevé un programa a 30 años para desarrollar tecnologías, realizar misiones precursoras a asteroides u otros destinos, y generar apoyo para futuras expediciones humanas al planeta rojo.

También sugiere usar fondos de la NASA para incorporar a compañías comerciales al negocio de servicios de lanzamiento para viajeros a la Estación Espacial Internacional, un punto clave de la revisión.

"Se puede decir que Marte es un destino, pero más que nada Marte es un objetivo porque no estamos poniendo un plazo", dijo en una entrevista Leroy Chiao, ex astronauta y miembro del panel de revisión formado por 10 personas.

"Estamos diciendo que estas son las cosas que hay que hacer para alcanzar la infraestructura para llegar a Marte, este es el dinero que tenemos ahora, y en los próximos años veremos lo que se puede hacer", añadió.
La propuesta de la "Generación Marte" encaja con una de las opciones del panel de encarar un enfoque flexible hacia la exploración, que comienza con una extensión de cinco años de la vida de la estación espacial, hasta el 2020, y con el desarrollo de un nuevo cohete.


El transbordador Discovery y siete astronautas tienen previsto regresar al Centro Espacial Kennedy el jueves después de una estadía de nueve días en la estación diseñada para la entrega de suministros y para preparar el puesto para su nodo de conexión final estadounidense.

La flota de transbordadores espaciales está previsto que sea retirada a fines del año próximo o comienzos del 2011, después de otras seis misiones para completar la construcción de la estación, un proyecto de 100.000 millones de dólares que involucra a 16 naciones.
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El futuro de la exploración espacial desata una guerra interna en la NASA

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Las celebraciones del 40º aniversario del Apolo 11 nos han traído a la memoria la que sin duda fue una de las mayores gestas de la NASA, por no decir de todo el siglo XX, lo cual ha reforzado la a menudo maltrecha imagen pública de la agencia estadounidense y de la exploración espacial en general. Pero, pasada la ebriedad del momento, también ha quedado en evidencia que la situación actual difiere mucho de la de aquellos tiempos de Guerra Fría. No sólo porque ningún hombre haya pisado la Luna desde que concluyó el programa Apolo, sino, sobre todo, porque ni siquiera se sabe muy bien cuál es el rumbo a seguir y esta incertidumbre ha desatado una auténtica guerra interna en la NASA.

Tras la llegada de un nuevo Gobierno a EEUU, un nuevo administrador de la NASA -el ex marine y ex astronauta Charles Bolden- y un nuevo panel de expertos sobre vuelos espaciales tripulados, que presentará sus conclusiones a finales de agosto, el programa impulsado por la anterior Administración ha vuelto a ponerse en entredicho. Los grupos de presión han reforzado sus posiciones y no falta quien intenta hacerse un hueco en la futura conquista del cosmos o, simplemente, conservar su empleo.

Los viajes del Apolo, al margen de su éxito político y estratégico, produjeron una considerable cantidad de información científica sobre el satélite terrestre, del que muy poco se sabía antes de que Kennedy diera el pistoletazo de salida de la carrera espacial en su famoso discurso de 1961. Pero ahora muchos consideran que llevar astronautas de nuevo sería un gasto innecesario, bien porque los actuales robots y sondas pueden ocuparse del trabajo sin arriesgar vidas, o bien porque hay objetivos astronómicos de mayor interés. Otros, sin embargo, creen que volver a la Luna sigue siendo una meta irrenunciable, tanto por sus riquezas minerales como por la necesidad de establecer una estación de paso antes de enviar astronautas a Marte.

La presión de China

En este último aspecto, de hecho, se basaba el programa Visión, lanzado por la anterior administración estadounidense en torno a un nuevo sistema de naves y cohetes denominado Constelación y cuya viabilidad está revisando ahora un nuevo comité de expertos bajo el auspicio del presidente Barack Obama. Después de que potencias como China hayan anunciado su interés por la Luna, el Gobierno de EEUU está obligado a tomar una decisión sobre cuáles son sus prioridades espaciales y cuánto dinero está dispuesto a gastar en ellas. Además, la fecha de jubilación del actual programa de transbordadores, el Shuttle, ya se ha echado encima: 2010. Es ahora cuando el nuevo presidente deberá elegir la hoja de ruta a seguir, y los debates internos en la agencia especial se intensificarán cada vez más.

Según Norman Augustine, ex directivo del gigante aeroespacial Lockheed Martin y presidente del panel de expertos de Obama, las recomendaciones del comité serán amplias y permitirán al Gobierno un margen de decisión. Aunque los expertos tienen una apretada agencia de reuniones durante la primera mitad de agosto, una idea ya ha sido presentada a la prensa: los astronautas podrían viajar por el Sistema Solar sin necesidad de aterrizar sobre la Luna ni ningún otro cuerpo. De esta forma, argumentan los defensores del proyecto, volverían a traspasar las fronteras de la órbita terrestre, pero se abaratarían costes y se podrían definir nuevos objetivos científicos.

Un presupuesto insuficiente

En cuanto al futuro del Shuttle, todo indica que Obama mantendrá el plan de su antecesor, pues ya en mayo se despidió o recolocó a un total de 900 trabajadores del programa, que no serán necesarios para las misiones que aún hay pendientes en la Estación Espacial Internacional (ISS). Los críticos con esta decisión argumentan que, a partir de ahora, EEUU no tendrá posibilidad de llevar astronautas al espacio hasta al menos 2015, cuando se prevé que estén listos los vehículos del programa Constelación, compuesto por los cohetes Ares y las cápsulas Orión, inspirados en el diseño del Apolo.

En este sentido, un subcomité formado por 10 miembros del panel presidencial acaba de lanzar la propuesta de ampliar los vuelos del Shuttle para no abandonar la ISS y cubrir el vacío de al menos cinco años entre un programa y otro. Además, estos expertos calculan que, de seguir al ritmo habitual, sólo las siete misiones de transbordador que aún quedan por completar ya se extenderían hasta marzo de 2011, sin contar con las ocho más que, como mínimo, consideran que deberían aprobarse antes de cancelar definitivamente el programa. «Pero, por supuesto, no hay financiación para esta posibilidad», lamentaba Sally Ride, ex astronauta y miembro del panel.

Sobre el dinero hay poco desacuerdo. También Michael Griffin, que ha sido administrador de la NASA durante los últimos años y bajo cuyo mandato se desarrolló el plan de retirar el Shuttle y volver a pisar la Luna, ha hecho llegar sus quejas a la nueva comisión: la «enorme reducción» de presupuesto que ha sufrido la agencia no se ha visto acompañada de una mengua equivalente de sus tareas. Griffin, en cualquier caso, se ha mostrado crítico con la decisión de revisar el programa de regreso a la Luna: «La agencia espacial ya tuvo su cambio en el que puedes creer», dijo en clara referencia al lema de campaña de Obama. «Lo que ahora necesita es que la dejen tranquila para poder ejecutarlo bien».
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Dudas sobre programas espaciales de EEUU, 40 años después del alunizaje

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La ambición de Estados Unidos de volver a enviar astronautas hacia la Luna, como preludio de misiones a Marte, podría quedar trabada por restricciones presupuestales, cuando el país celebra el 20 de julio los 40 años de la conquista del satélite natural de la Tierra.
Luego de la catástrofe del transbordador Columbia en 2003, el entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush decidió poner fin a los vuelos de las tres naves en 2010 y dar a cambio a Estados Unidos ambiciosos proyectos espaciales con el programa Constellation.
Éste comprende un regreso de los estadounidenses a la Luna hacia 2020, seguido de vuelos a Marte. Aunque no rechazó estos objetivos, el presidente estadounidense, Barack Obama, nombró una comisión de expertos para que examinen el programa y entreguen conclusiones hacia fines de agosto.
Los transbordadores que vuelan desde 1981 fueron concebidos para transportar equipamiento pesado y voluminoso con una tripulación de siete astronautas. Permitieron la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS).
Pero con esto Estados Unidos se quedó demasiado tiempo en órbita baja, deploró reiteradas veces Michael Griffin, ex director de la NASA y uno de los creadores de Constellation. Por otro lado, nuevos rivales como China reafirman ahora sus ambiciones espaciales.
"Pienso que deberíamos regresar a la Luna, que está tan sólo a unos pocos días de viaje, para prepararnos a un vuelo de varios meses hacia Marte", explicó.
"El objetivo final es establecer colonias humanas en el Sistema Solar", había declarado en el Congreso al presentar Constellation.
Pero el presupuesto de la NASA no es suficiente para cubrir el costo de los proyectos de Constellation: la cápsula Orión -una versión más espaciosa y avanzada del módulo lunar Apollo- y los cohetes Ares I y Ares V, necesarios para ponerlo en órbita.
Ares I debe lanzar a Orion y Ares V, más potente y aún sin construir, transportará los equipamientos pesados para misiones lunares y marcianas.
"La NASA simplemente no puede llevar a cabo los objetivos de regreso a la Luna de aquí a 2020" con el presupuesto destinado a la exploración espacial, es decir 6.000 millones de dólares en 2009, anunció a mediados de junio el senador demócrata Bill Nelson (Florida, sureste), un ex astronauta, durante la primera sesión de la comisión nombrada por Obama.
El costo total estimado para Constellation es de unos 150.000 millones de dólares.
Además, el costo estimado de Ares I se disparó pasando de 28.000 millones de dólares en 2006 a 44.000 millones en 2015.
Nelson también deploró que entre 2010 y 2015 Estados Unidos no tendrá transbordadores disponibles para trasladar a sus astronautas hacia la ISS y dependerá de las naves rusas Soyuz.
Por otro lado, un grupo de ingenieros de la NASA, críticos del concepto de Ares I, trabajan en un proyecto paralelo llamado Jupiter Direct, que estudia la posibilidad de construir otro tipo de cohete basándose en el concepto del actual transbordador, con una cápsula como Orion y utilizando tecnologías que ya existen.
Este proyecto, ya avanzado, sólo costaría 14.000 millones de dólares, así como fue presentado a la comisión de expertos.
El presidente de esa comisión, Norman Augustine, ex director de Lockheed Martin, explicó que la decisión sólo depende del aspecto financiero.
"Tenemos la tecnología para llevar a los humanos a Marte pero el asunto es saber cuáles son nuestros medios", se interrogaba recientemente.
"Francamente, sólo se trata de un asunto de dinero", añadió Augustine, en referencia a la crisis económica y a la explosión del déficit presupuestal estadounidense.
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