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¿Quién puso la semilla?

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Estromatolitos del precámbrico
Estromatolitos del precámbrico en la Formación Siyeh (Parque
Nacional de los Glaciares, EE. UU). Créditos: P. Carrara/NPS/
National Park Service.

Tenemos constancia que la vida en la Tierra surgió hace unos 3.500 millones de años ya que los fósiles más antiguos datan de esa época. Los fósiles en cuestión son de unas cianobacterias que se muestran formando estromatolitos. Pero muchas veces nos hemos preguntado "y... ¿de dónde vinieron esas moléculas fundamentales para la vida?".

Para responder a ésto hay varias alternativas, pero la que hoy vamos a tratar es la teoría de la panspermia. Este término acuñado por el sueco S. A. Arrehenius postula lo siguiente: los elementos fundamentales para la vida son de origen extraterrestre. Pero con "origen extraterrestre" no me refiero a que vinieron los hombrecillos verdes con sus platillos volantes y dejaron esas moléculas. Nada más lejos de la realidad. Estas moléculas llegaron a nuestro planeta a través de un meteorito. A esta idea también se le conoce como litopanspermia.
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Los meteoritos pueden haber entregado el primer amoníaco para la vida en la Tierra

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Investigadores han encontrado amoníaco en un meteorito encontrado en la Antártica, y proponen que los meteoritos pueden haber entregado esta ingrediente esencial para la vida en la Tierra primitiva.

Fotografía de un meteorito Renazzo
Un meteorito Renazzo. Crédito: NASA
Los resultados aparecieron ayer en Proceedings of the National Academy of Sciences, y se añaden a un creciente conjunto de evidencia de que los meteoritos pueden haber jugado un papel importante en el desarrollo de la vida en la Tierra.

Hace poco, investigadores de la NASA informaron que los meteoritos pueden haber entregado los primeros aminoácidos levógiros a la Tierra.

La autora principal Sandra Pizzarello, de la Universidad Estatal de Arizona, y sus colegas apuntan en el nuevo artículo que las condritas carbonáceas son meteoritos asteroidales conocidos por contener abundante material orgánico.
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La 'necropanspermia' es sugerida como una manera de sembrar vida en la Tierra

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La panspermia es un mecanismo para la difusión de material orgánico en toda la galaxia, pero los efectos destructivos de los rayos cósmicos y la luz ultravioleta tieneden a significar que la mayoría de los organismos serían destruidos o llegarían a un nuevo mundo rotos y muertos. Ahora Paul S. Wesson, un investigador en el Instituto Herzberg de Astrofísica en Canadá, sugiere que la información contenida en el material orgánico dañado podría sembrar nueva vida. Él ha llamado "necropanspermia" a este proceso.

Fotografía del cometa Hyakutake
El "Gran Cometa" de 1996, Hyakutake. Crédito: NASA
Muchas formas posibles de panspermia han sido propuestas en el pasado, comenzando en 1871 cuando Lord Kelvin sugirió que la vida puede ser transportada dentro de cometas o meteoritos. Para todas las propuestas un problema importante es que la radiación electromagnética y los rayos cósmicos matan o inactivan a los microorganismos y rompen los enlaces químicos de moléculas como el ADN y el ARN. Los microorganismos eventualmente se vuelven inactivos o mueren aunque estén protegidos dentro de un cometa, meteorito o granos de polvo espacial, y si bien podrían sobrevivir a un viaje dentro del Sistema Solar, sería muy poco probable sobrevivir a un largo viaje desde el exterior del Sistema Solar.
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La extraordinaria historia de la lluvia roja, cometas y extraterrestres

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Durante años ha circulado afirmaciones de que la lluvia roja que cayó sobre India en 2001, contenía células que era improbable encontrar en la Tierra. Ahora, nuevas pruebas de que estas células pueden reproducirse, avivan de nuevo el debate.

Imágenes ópticas microscópicas de las celulas rojas
Imágenes ópticas microscópicas de las celulas rojas: (A) células
rojas antes de esterilizar: células uniformemente dispersas en
el agua de lluvia. (B) Células rojas tras 1 hora de incubación
a 121 °C. (C) Después de 2 horas de incubación a 121 °C.
La panspermia es la idea de que la vida existe en todo el Universo en cometas, asteroides y nubes de polvo interestelar, y que la vida de la Tierra fue sembrada a partir de una o varias de estas fuentes. La panspermia sostiene que todos somos extraterrestres.

Si bien, ciertamente esta no es una idea que mantenga la corriente principal de la ciencia, un creciente cuerpo de evidencias sugiere que debería estudiarse con cuidado en lugar de descartarla a la ligera.
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Buscando genoma alienígena

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Las iguanas de las Islas Galápagos han evolucionado muchas características únicas debido a su aislamiento de las iguanas continentales. Debido a que no pueden nadar grandes distancias, los biólogos creen que las primeras iguanas de las Galápagos llegaron en balsas naturales hechas de vegetación.


Según los biólogos, las primeras iguanas de las islas Galápagos pueden haber llegado allí en 'balsas' naturales, y lo mismo puede haber sucedido en el océano espacial. Algunos investigadores especulan que la vida en Marte -si es que hay- puede estar compuesta de "especies isla" que fueron llevadas desde la Tierra en meteoritos interplanetarios.

O tal vez ambos planetas fueron sembrados con vida desde un 'continente' aún más lejano.

"La Tierra puede no ser el centro del universo basado en el ADN", dice Gary Ruvkun, profesor de genética en la Escuela de Medicina de Harvard y el Hospital General de Massachusetts.

La idea no es demasiado descabellada. Ya tenemos pruebas de que algunas moléculas biológicamente importantes, tales como los ingredientes de los aminoácidos, son transportadas por cometas. Y sabemos que hace alrededor de 3.500 millones de años, los impactos de meteoritos a menudo sacaban rocas de la superficie de la Tierra y las lanzaban al espacio.

Los microbios y/o biomoléculas pueden haberse dado una vuelta en estas 'balsas' cósmicas.

Para probar esta teoría -conocida como panspermia- Ruvkun y sus colegas han iniciado un proyecto conocido como Búsqueda de Genomas Extraterrestres (SETG, juego de palabras con SETI). Están ensamblando un instrumento que podría ir a Marte y analizar muestras de terreno o hielo buscando la presencia de ADN. Si el dispositivo encuentra algo, podría entonces analizar el código genético para ver si los "marcianos" están relacionados con nosotros.

Un prototipo de SETG tendrá sus primeras pruebas de campo este año con el patrocinio del programa de Instrumentación Científica y Tecnológica en Astrobiología de la NASA.

Algunos defienden que es demasiado pronto para estar pensando en ADN marciano. "Si hubiese otros signos de vida, más específicamente biomasa, aplaudiría el análisis de ADN", dice Norman Pace de la Universidad de Colorado en Boulder. "Sin siquiera trazas de biomasa, hablar de secuencias de ADN me parece demasiado prematuro".

Pero Ruvkun defiende que la técnica de su equipo puede detectar una única molécula de ADN en una muestra, mientras que otras pruebas biológicas -tales como identificar los constituyentes químicos con espectrometría de masas- no son tan sensibles.

"Es muy difícil detectar una única molécula con un análisis químico", comenta Harry Noller de la Universidad de California en Santa Cruz. "Pero puedes amplificar de forma única el ADN", por lo que se destaca claramente una señal.

Para amplificar pequeñas trazas de potencial ADN alienígena, Ruvkun y sus colaboradores han buscado una hebra de ADN que probablemente fuese conservada tanto en los terráqueos como en los marcianos. Creen que esta hebra común debería estar en el gen de ARN ribosómico 16S, el cual es vital para el proceso de creación de proteínas en las células. Este gen tiene regiones de sus secuencias que apenas han cambiado a lo largo de miles de millones de años de evolución. Para abreviar, segmentos cortos de la secuencia de ARN ribosómico 16S son exactamente iguales en las más de 100 000 especies de las que se han analizado hasta ahora sus genes ribosómicos.

"No hay forma de tener una mutación aquí y vivir para contarlo", dice Noller, que no es parte del equipo de SETG. Como consecuencia, cualquier marciano que comparta nuestra herencia genética presumiblemente portará el gen de ARN ribosómico 16S con las mismas partes conservadas que todos los terráqueos.

La estrategia propuesta para el instrumento SETG es recibir una muestra marciana y añadir pequeños extractos del gen de ARN ribosómico 16S como 'cebos' para la replicación de ADN. Si la muestra contiene ADN y si parte de ese código genético de ADN encaja con el cebo, entonces un conjunto de reacciones químicas producirán un millón de copias aproximadamente del ADN de la muestra.

El ADN amplificado puede detectarse mediante marcadores especiales, y pueden secuenciarse partes de su código para identificar qué tipo de vida es la propietaria de este ADN.

Si la muestra estuviese contaminada por ADN terráqueo, entonces los investigadores de SETG serían capaces de reconocer las firmas en el código secuenciado que señalarán si la contaminación procede de un humano, una bacteria o cualquier otra cosa que nos sea familiar.


Pero si nada de la Tierra encaja con la secuencia observada, Ruvkun y sus colegas afirmarán haber encontrado a nuestros primos marcianos perdidos hace tiempo.

Ruvkun y sus colegas han construido un prototipo de su analizador de ADN y están en proceso de calibrado. El equipo viajará al volcán Copahue en Argentina, que stá considerado como uno de los entornos más parecidos a Marte en la Tierra. Allí probarán si el prototipo puede secuenciar ADN de algunos de los abundantes microbios que viven en la ácida ladera del volcán.

Imagen: Modelo del aterrizador marciano de la Viking, que se posó en Marte en 1976. Uno de los motivos principales para el envío del aterrizador marciano era la búsqueda recurrente de la vida en el 'Planeta Rojo'.
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Cometas primitivos habrían contenido océanos de agua líquida

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Un nuevo estudio sobre la formación y evolución de estos cuerpos, entrega evidencia de la existencia de océanos en sus interiores. El estudio sugiere que estos cuerpos, que hoy están completamente congelados, en su etapa primitiva tenían océanos internos de agua líquida.

El investigador Chandra Wickramasinghe, de la Cardiff University, y sus colegas han realizado una nueva simulación computacional para escudriñar la historia térmica del Sistema Solar cuando sólo tenía algunos millones de años luego de su formación. Los resultados de esta investigación revelan evidencias de la existencia de océanos de agua líquida en los interiores de los cometas, durante su fase primitiva de evolución.

Los investigadores probaron un modelo de alta precisión, en que la formación de nuestro sistema solar actual fue provocada por efecto de la explosión de una supernova cercana, en una nube de gas y polvo. Esta explosión, además de haber producido el colapso de la nube, le habría inyectado materiales radiactivos, principalmente isótopos de Aluminio-26.

Según Wickramasinghe, este material radiactivo se habría introducido en cuerpos congelados, tales como cometas, permitiéndole a estos aumentar suficientemente su temperatura como para que su hielo interno se derritiera y se convirtiera literalmente en un océano bajo la superficie. Este derretimiento habría sido posible debido al calor que genera la energía que emiten los isótopos radiactivos, en el interior del hielo en que se habrían encontrado.

La importancia de la posible existencia de 'océanos' internos en cometas, es que sería evidencia para sustentar la idea de la Panspermia, la que indica principalmente que la vida fue traída a la Tierra mediante estos cuerpos con alto contenido de agua. Esta idea es muy controversial, y ha sido férreamente apoyada por Wickramasinghe. De hecho, él es uno de sus fundadores, junto con el controvertido astrofísico Fred Hoyle.

Pero, la evidencia encontrada por Wickramasinghe aún no es suficiente para determinar de forma definitiva la primitiva existencia de estos océanos, puesto que se necesitaría de evidencia empírica para aquello. Al parecer esta evidencia ya habría desaparecido hace miles de millones años atrás, puesto que el isótopo Aluminio-26 tiene un tiempo de vida de tan sólo 1,05 millones de años (el Sistema Solar tiene casi 5.000 millones de años de vida).

Dado lo anterior, la teoría de la Panspermia deberá seguir esperando un sustento científico suficiente, para ganar solidez frente a otras teorías con respecto a cómo la vida se inició en la Tierra.
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