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Mars500: Primeros pasos sobre la superficie de 'Marte'

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Imagen en que Diego y Alexandr comienzan su paseo por la superficie simulada de Marte
Diego y Alexandr comienzan su paseo sobre 'Marte'. Crédito: ESA/IPMB

Tres tripulantes de la misión simulada a Marte ya se encuentran en su destino y dos de ellos dieron hace una semana los primeros pasos sobre el escenario que representa la superficie marciana. El momento cumbre de la misión Mars500 ha durado una hora y 12 minutos, comenzando a las 13:00 hora local de Moscú.

Este escenario marciano está instalado en el Instituto IBMP de Moscú, sobre los módulos cilíndricos en los que la tripulación de Mars500 lleva aislada ya más de ocho meses, en la primera simulación en tiempo real de un viaje a Marte.
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El viaje interestelar puede no ser posible antes del año 2200

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Una nueva estimación de la cantidad de energía necesaria para visitar las estrellas, sugiere que no tendremos suficiente por, al menos, dos siglos.

Gráfico que compara el ritmo al que la humanidad incrementa su energía disponible versus la energía requerida para viajes interestelares
Comparación del ritmo al que la humanidad incrementa
su energía disponible versus la energía requerida para
viajes interestelares.
¿Cuándo podría lanzar la humanidad una misión a las estrellas? Esta es la pregunta considerada por Marc Millis, ex-director del Proyecto de Avances en la Física de Propulsión de la NASA, y fundador de la Fundación Tau Zero, que apoya la ciencia del viaje interestelar.

Ésta es una pregunta de creciente importancia, dado el ritmo al que los astrónomos están descubriendo nuevos planetas alrededor de otras estrellas. Muchos creen que es sólo cuestión de tiempo que encontremos un análogo de la Tierra. Y cuando encontremos un lugar con el potencial de albergar vida como la nuestra, habrá probablemente un importante debate sobre la posibilidad de visitarlo.
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Vida sintética podría ayudar en la exploración espacial

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Al empacar para una misión tripulada a Marte o la Luna, lo más importante para llevar puede que no sea comida o combustible, sino organismos especialmente diseñados que puedan crear esas cosas para usted.

Ilustración artística de una futura base lunar
Ilustración artística de una futura base lunar. Crédito: NASA
Los científicos están investigando la posibilidad de que organismos sintéticos puedan utilizar los recursos disponibles en el Sistema Solar para crear los suministros que los astronautas necesitan para sobrevivir en otro planeta.

"Personalmente, estoy interesado en la colonización espacial", dijo John Cumbers, un estudiante de postgrado en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California, quien investiga los microbios sintéticos. "Creo que tenemos dos opciones. Tenemos la posibilidad de ir al espacio y vivir en una lata, o podemos ir al espacio y recrear algo de la bella naturaleza que tenemos aquí en la Tierra".
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¿Boleto a Marte sin regreso?

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Los vuelos 'sin retorno' a Marte son muchas veces más baratos que los que traen de vuelta a los viajeros, y los voluntarios ya se están alineando.

Fotografía de dos científicos en el 'Desierto de Marte' en Hanksville
La Mars Society entrena científicos para vivir y trabajar
en otro planeta a través de simulaciones como ésta.
Los seres humanos podrían dirigirse a Marte en las próximas dos décadas, por sólo una fracción del costo que los Estados Unidos ya ha presupuestado para exploración espacial.

¿Cómo? La respuesta es simple, dice un par de investigadores: Dar a los exploradores un billete sólo de ida.
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Expertos japoneses aconsejan enviar una expedición robótica a la Luna

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Un panel de expertos que asesoran al gobierno japonés llama a enviar un robot a la Luna en cinco años, para construir la primera base lunar en 2020.

Dibujo conceptual de una base lunar robótica
Dibujo conceptual de una base lunar robótica.
"Es extremadamente importante para explorar la Luna... debido a que ahora vemos el amanecer de la edad de la gran exploración del Sistema Solar", decía el jueves el informe aprobado formalmente por el panel.

"China, la India y otros países tienen el objetivo de explorar la Luna. Si la actividad de Japón se retrasa, será difícil mantener nuestra superioridad en ciencia lunar", dijo.
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Mars500 comienza: "¡¡¡Hasta pronto Tierra!!!"

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Mars500, la primera misión simulada a Marte en tiempo real, ha comenzado hoy en Moscú, cuando los seis miembros de su tripulación accedieron al interior de su 'nave espacial' y cerraron la escotilla. Este experimento terminará en noviembre de 2011.

Los seis miembros de la tripulación de Mars500 más un
"reemplazante" ruso: Diego Urbina y Romain Charles son los
seleccionados por la ESA; Sukhrob Kamolov, Alexey Sitev,
Alexander Smoleevskiy y Mijaíl Sinelnikov de Rusia; y Wang
Yue de China.
Los miembros de la tripulación de Mars500 se mostraron serios y muy decididos durante la rueda de prensa celebrada esta tarde en las instalaciones de Mars500 en el Instituto ruso IBMP (Institute of BioMedical Problems), en Moscú. Una atmósfera solemne les acompañó mientras entraban en los módulos donde vivirán durante los próximos 520 días.

Hoy acaba de comenzar el último y más interesante de los estudios que componen el programa de aislamiento Mars500. Los europeos Diego Urbina (27 años) y Romain Charles (31); Sukhrob Kamolov (32), Alexey Sitev (38), Alexander Smoleevskiy (33) y, el reemplazante en caso de emergencia, Mijaíl Sinelnikov (37) de Rusia, y Wang Yue (26) de China se enfrentan ahora a una misión lo más parecida posible a un auténtico viaje espacial. A partir de ahora vivirán y trabajarán como auténticos astronautas, comerán comida especial y realizarán ejercicio físico siguiendo los mismos protocolos que los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Su misión consiste en 'viajar hasta Marte' en 250 días, dividirse en dos grupos, 'aterrizar en Marte y explorar su superficie' durante un mes y 'volver a la Tierra' en 230 días, todo ello en el interior de unas instalaciones especiales que simulan una nave interplanetaria, un módulo de aterrizaje y un paisaje marciano.

La escotilla de los módulos de aislamiento permanecerá cerrada hasta noviembre de 2011, por lo que la tripulación tendrá que arreglárselas con la comida, con los equipos y con el material previamente almacenado en el interior de los módulos. Sus compartimentos sólo recibirán energía eléctrica, agua y aire desde el exterior.

Los problemas a los que se enfrentan

Mars500 es un programa diseñado para probar nuevas tecnologías y, sobre todo, para poner a prueba la resistencia humana. Permanecer casi 18 meses en el interior de unos módulos metálicos será duro, incluso después de superar un exhaustivo programa de entrenamiento junto a astronautas y a submarinistas profesionales. La tripulación vivirá sin dudas momentos buenos y momentos malos durante su larga misión; analizar estos cambios psicológicos es precisamente uno de los objetivos del experimento.

Los 'astronautas' vivirán una jornada repartida en 8 horas de trabajo, 8 horas de tiempo libre y 8 horas para dormir, y podrán descansar los fines de semana, excepto cuando estén simulando fases especiales de la misión. A bordo de sus módulos cuentan con un gran número de películas, libros, juegos e instrumentos musicales.

Los aspectos psicológicos de estos experimentos son de gran interés: sus cuerpos tendrán que adaptarse a las nuevas condiciones -un entorno cerrado y un espacio muy reducido- que pueden deteriorar rápidamente el estado de ánimo. Como ejemplo, los miembros de la tripulación tienen que realizar ejercicio físico dos horas al día, pero sólo podrán ducharse una vez a la semana.

¿Me he olvidado algo? Preparar las maletas para una misión autónoma de 1,5 años, desde el jabón y la ropa hasta la comida y baterías de repuesto para la cámara de fotos, es una tarea muy compleja. Los preparativos para la misión han requerido una logística excepcional.

Y finalmente, la tecnología: estas instalaciones no son una nave espacial, pero están equipadas con muchos de los sistemas que serán utilizados de una u otra forma cuando se diseñe una nave real para ir a Marte. Resulta fundamental probar estos equipos de la forma más realista posible. La tripulación ha sido entrenada para reparar cada tornillo de su 'nave', y sólo recibirán ayuda del exterior en situaciones extremas.

Durante toda la misión, Diego Urbina y Romain Charles, los miembros de la tripulación seleccionados por la ESA, escribirán sus diarios y subirán vídeos a la página web de Mars500 de la ESA. Hoy han publicado su primera anotación en el diario de abordo: "Adiós Sol, adiós Tierra, ¡nos vamos a Marte!".

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Rusos imaginaron su llegada a la Luna en 1955

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En los albores de la carrera espacial, incluso antes de poner en órbita el primer satélite artificial de la historia los científicos de la Unión Soviética soñaban con un compatriota caminando por la Luna. Una serie de diapositivas dibujadas en 1955 ilustran cómo imaginaban que sería el primer viaje tripulado a nuestro satélite natural 20 años más tarde, en 1975. Se trata de un material muy interesante, y que en muchos puntos se asemeja a lo que en 1969 lograría finalmente la NASA.

Los científicos rusos soñaban con un
compatriota caminando por la Luna.
El hombre ha soñado con pisar la Luna desde que la contemplaba sentado frente a una fogata en la entrada de su caverna. Pero no fue hasta que la revolución industrial demostró que las máquinas podrían realmente convertir ese sueño en realidad que la humanidad supo con certeza que algún día uno de sus representantes caminaría finalmente por la superficie de nuestro satélite natural.

Julio Verne imaginó un viaje maravilloso abordo de una bala de cañón, que si bien no era realizable en la práctica -por ejemplo, los tripulantes morirían aplastados dentro del proyectil- sí fue el primer intento de describir con minuciosidad científica los problemas que hay que resolver para lograr enviar un objeto a la Luna. Pero fue a mediados del siglo XX cuando, gracias a la tecnología derivada de las dos Guerras Mundiales, supimos que no faltaba demasiado para convertir ese sueño en realidad. En 1955, los científicos de la Unión Soviética que trabajaban en el desarrollo de lo que finalmente se convertiría en 1957 en el primer satélite artificial de nuestro planeta, el Sputnik 1, creían que en unos 20 años podrían caminar sobre la Luna. Y plasmaron sus ideas en una serie de diapositivas.

Al observarlas hoy, algunas de estas imágenes dibujadas (faltaban décadas para que se desarrollara "PowerPoint") en 1955 pueden parecernos hasta ingenuas. Los textos que las acompañan en algunos momentos se convierten lisa y llanamente en un folleto publicitario. Pero la mayor parte de las ideas que expresan son completamente realistas, y se ajustan estrictamente a los conocimientos disponibles en la época.

En pocos segundos, la nave de desplaza a unos 2.160 km/h.
La epopeya relatada por esta serie de diapositivas comienza cuando un cohete diseñado por la agencia espacial rusa despega rumbo a la Luna. Al igual que algunos científicos proponen hoy, en lugar de utilizar un cohete convencional con despegue vertical y varias etapas "descartables", los rusos de 1955 pensaban que era una buena idea utilizar la pendiente de una montaña -el monte Kazbek- para el lanzamiento del vehículo.

Eso les permitiría ahorrar combustible y reducir la complejidad del cohete. Tal como puede leerse, el 25 de noviembre de 1975, a las 10 de la mañana en punto, los cosmonautas partirían rumbo a la Luna, buscando convertirse en los primeros humanos en alcanzarla. Luego de encender los motores durante 25 segundos, la nave se desplaza a unos 600 metros por segundo (unos 2.160 kilómetros por hora). Siete minutos más tarde, los motores se apagan y el Luna 1 vuela por el espacio.

Dos horas más tarde puede verse como los distendidos cosmonautas disfrutan de su viaje. Llevan recorridos 39 mil kilómetros, y pueden ver la Tierra como jamás nadie la vio. El Luna 1 es amplio, y sus ocupantes poseen receptores de radio y televisión.

El médico revisa periódicamente la salud de los cosmonautas.
El médico de abordo revisa periódicamente la salud de los cosmonautas, y envía sus constantes vitales a la Tierra, donde el equipo de apoyo se asegura que todo marche según lo previsto. El 27 de noviembre, a las 11:12 horas, los cosmonautas avisan que el viaje está llegando a su fin, por lo que encenderán los motores para comenzar el frenado. La Luna, enorme, está más cerca que nunca.

Poco después, los astronautas rusos desembarcan sobre la Luna. En las diapositivas correspondientes puede leerse que sus pisadas perdurarán durante siglos, impresas sobre el fino polvo que cubre la Luna. En 1969, sería el comandante del Apolo 11, Neil Armstrong, quien estamparía la primer huella humana en ese sitio.

Los cosmonautas recorrerían la Luna, utilizando unos trajes espaciales que -según puede adivinarse en los dibujos- serían flexibles y livianos. La baja gravedad de nuestro satélite les permitiría utilizar garrochas para sortear las pequeñas fallas existentes en el terreno. A lo largo de toda la serie de diapositivas se mezclan elementos realistas con otros que -vistos 55 años más tarde- parecen un tanto infantiles.

Los astronautas rusos desembarcan sobre la Luna.
Pero a pesar de resultar un tanto ingenuo, esta serie de diapositivas demuestran que aún en las primeras etapas de la carrera espacial el objetivo de la agencia espacial rusa era poner un hombre sobre la Luna. La nave que puede verse en estos dibujos jamás se construyó, pero inspirados por sus sueños, los científicos construyeron muchos vehículos robóticos que orbitaron y aterrizaron sobre la Luna, e incluso trajeron muestras de su suelo. La misión Luna 9, por ejemplo, alunizó con éxito el 3 de febrero y envió fotografías a la Tierra. Y la misión Luna 24, última de esa serie, alunizó el 18 de agosto de 1976, excavó un pozo de 2 metros de profundidad y regresó a la Tierra con 170 gramos de muestras del suelo lunar. Lamentablemente nunca lograron llevar un cosmonauta a nuestro satélite natural, pero obtuvieron otros éxitos impresionantes. A veces, soñar es una parte fundamental de cualquier empresa. ¿No crees?

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La importancia de regresar a la Luna

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¿Se debe o no regresar a la Luna? ¿Cuál es su importancia? La respuesta a estas y otras preguntas se encuentran en este ensayo del astronauta Ronald Garan, escrito antes de la cancelación del programa Constellation.

Impresión artística de humanos en la Luna.
El 10 de mayo de 1869, un clavo de oro se unió a dos vías férreas en Promontory Point, Utah, y el primer ferrocarril transcontinental fue terminado. El 14 de enero de 2004, el anuncio de una nueva visión de nuestro programa de exploración espacial de la Nación comprometía a los Estados Unidos a llevar a cabo un programa a largo de plazo para explorar el Sistema Solar comenzando con un regreso a la Luna. El 1 de febrero de 2010, los planes de regresar a la Luna se pondrían en espera. Aunque nuestro país ha decidido posponer el regreso a la Luna todavía es importante reconocer la relevancia de la Luna para la vida en la Tierra.

No hay duda de que el ferrocarril cambió el mundo. Abrió las fronteras del descubrimiento, la colonización y el comercio. El ferrocarril era la columna vertebral de la revolución industrial que proporcionó el mayor incremento en la esperanza de vida y mejora de la calidad de vida en la historia. Así como la revolución industrial trajo consigo mejoras sin precedentes en la calidad de vida también lo puede hacer una nueva era de la exploración y desarrollo espacial, pero esta vez con un impacto positivo sobre el medio ambiente. Para comenzar un período de exploración espacial sostenible, tanto en el sector público y privado de nuestro país se debe aprovechar la oportunidad y seguir el camino a la Luna.

Desde que la "Visión para la Exploración Espacial" (Vision for Space Exploration) fue anunciada en 2004, ha habido un continuo debate sobre la importancia de dar el siguiente paso en la exploración espacial, un retorno a la Luna. Las razones para que sea este el siguiente paso, incluyen: el cumplimiento de la imperiosa necesidad humana de explorar; poner un pie en la Luna para preparar viajes a otros mundos; aliviar los problemas energéticos del mundo; proteger al planeta de desastres: la creación de empresas comerciales con base en la Luna que mejorarán la vida en la Tierra, llevando a cabo investigaciones científicas; inspirar a los jóvenes hacia la educación superior, y la utilización de los recursos espaciales para ayudar a propagar la prosperidad en todo el mundo.

No debemos volver a la Luna por una -sólo una- de estas razones, sino por todas ellas y más. Si se establece la infraestructura básica para un sistema de transporte entre la Tierra y la Luna y un modo sostenible, semi-autónomos, asentamientos humanos permanentes, vamos a abrir la puerta a beneficios significativos para todos. Por supuesto, cualquier base lunar permanente debe ser económica y políticamente sostenible, por lo que debe proporcionar beneficios tangibles y un retorno de la inversión.

Exploración: Las grandes naciones realizan extraordinarios esfuerzos que ayudan a mantener su liderazgo en el mundo. La historia de Estados Unidos se basa en un deseo de abrir nuevas fronteras y buscar nuevos descubrimientos. La visión de la NASA para la exploración espacial reconoce que, "La Humanidad es atraída por los cielos por la misma razón que nos llevó a explorar tierras desconocidas y todo el mar abierto. Elegimos explorar el espacio porque hacerlo mejora nuestra vida y eleva nuestro espíritu nacional".

El Establecimiento de una infraestructura lunar nos desafiará a mejorar la fiabilidad del transporte espacial y nos permitirá demostrar los sistemas y conceptos de exploración sin salir de la seguridad relativa del espacio cercano a la Tierra. Probar sistemas y conceptos en un lugar que está a tres días de viaje desde la Tierra es un paso lógico antes de dar el salto de un viaje de seis meses a Marte. El establecimiento de una base lunar permanentemente ocupada también abre el camino a un detallado estudio y uso de los recursos lunares, que probablemente es significativamente más económico que levantar todos los recursos necesarios para la exploración desde la superficie de la Tierra.

Energía: En la actualidad, alrededor de 1.600 millones de personas en la Tierra no tienen acceso a la electricidad. El Banco Mundial estima que 1.100 millones de personas viven en extrema pobreza, lo que conduce a 8 millones de muertes prematuras cada año. En los países desarrollados, el aumento de la calidad de vida se logra sólo a través de una alta tasa de consumo de energía. El aumento del suministro de energía es necesario para el desarrollo económico y social, mejorar la calidad de vida y cultivar suficiente alimento para proporcionar a los ciudadanos del mundo en desarrollo.

A menos que se haga algo pronto, el mundo se enfrentará a una crisis de enormes proporciones. Las Naciones Unidas estiman que la población mundial será de aproximadamente 9.100 millones en 2050 con virtualmente todo el crecimiento en los 50 países más pobres. Las elecciones que haga la sociedad global para satisfacer las futuras necesidades de energía tendrán un efecto profundo en la humanidad y el medio ambiente.

La Luna puede complementar sistemas de energía renovables con base en la Tierra para enfrentar la demanda futura de energía. La amplia energía procedente del Sol llega a la Luna y no es interrumpida por el clima, la contaminación o la ceniza volcánica. 'Granjas' de energía solar en la Luna pueden hacer "brillar" la energía limpia ilimitada hasta donde sea necesario en la Tierra o a satélites para transmitir a la Tierra. Existen también otras posibles fuentes de energía, incluyendo platino para combustible de pilas y un isótopo llamado helio-3, que podría ser utilizado en reactores de fusión del futuro.

El suministro de energía de la Luna nos permitirá ayudar a proporcionar la energía  necesaria a la Tierra sin destruir nuestro medio ambiente.

Impresión artística de un asteroide
'volando' hacia la Tierra.

Proteger al planeta de los desastres: Existe un riesgo real para los habitantes de la Tierra procedente de los impactos de asteroides y de las súper erupciones volcánicas. Si un gran objeto del tamaño del cometa Shoemaker-Levy 9, que recientemente se estrelló contra Júpiter, golpeara la Tierra, la civilización puede ser destruida. Asteroides mucho más pequeños podrían causar enormes daños y pérdidas de vidas. La Luna es un excelente lugar para los sistemas de detección temprana.

Una súper erupción volcánica es un evento geológico de enorme fuerza explosiva que altera el clima mundial durante años. Los científicos estiman que la última erupción de este tipo ocurrió 74.000 años atrás, y fue 10.000 veces más potente que la del Monte St. Helens. Enormes cantidades de roca y ceniza fueron expulsados a la atmósfera provocando un invierno volcánico de seis años de duración y una de Era de Hielo de 1.000 años, deforestación masiva, hambruna desastrosa, y casi provoca la extinción de la humanidad. Los científicos estiman que tal súper erupción ocurre una vez cada 100.000 años.

Los sistemas y la tecnología que se desarrollarán para vivir y trabajar en la Luna pueden ser utilizadas para desarrollar hábitats y sistemas que puedan preservar los habitantes de la Tierra en el caso de una devastadora erupción. Estos sistemas también mejorarían nuestra capacidad para vivir en condiciones extremas y se puede utilizar para aprender a superar los limitados recursos y otras cuestiones ambientales.

Empresas comerciales con base en la Luna: Cuando los pioneros viajaron al oeste y ampliaron nuestra nación, no llevaron con ellos todo lo que iban a necesitar para su viaje. Ellos viviron de la tierra y también nosotros tendremos que utilizar los recursos disponibles para nuestro largo viaje, que comienza con la Luna.

Hay numerosas actividades comerciales en la Luna, que podrían compensar el costo de una base lunar. Algunas pocas de estas actividades serían el reabastecimiento de combustible o estaciones de servicio para satélites, minería lunar y el turismo espacial. Estas actividades comerciales nos permiten recuperar el patrimonio invertido en el espacio y proporcionar una importante ganancia a partir de nuestra inversión espacial.

Investigación científica: La Luna ofrece una oportunidad increíble para profundizar el conocimiento humano y el descubrimiento. Desde la antigua superficie lunar, que es relativamente tranquila, el estudio de la geología nos puede ayudar a entender mejor la historia geológica de la Tierra. Además, el medio ambiente 'vacío' de la Luna no se puede duplicar en la Tierra o en órbita terrestre baja, y podría conducir a nuevos materiales, aleaciones avanzadas, medicamentos y métodos innovadores para hacer frente a los limitados recursos de la Tierra. Los radio telescopios en la cara oculta de la Luna estarían protegidos de todas las señales de radio (contaminación acústica) de la Tierra, permitiendo aumentar significativamente la sensibilidad y telescopios apuntando hacia la Tierra podrían detectar y predecir cambios climáticos y meteorológicos.

Si volvemos a la Luna sólo por la ciencia y exploración continuas, las actividades se verán limitadas por la cantidad de dinero que nuestra nación está dispuesta a dedicar. Pero, si establecemos una sostenible, y económicamente viable base lunar entonces nuestra ciencia y exploración estarán limitadas sólo por nuestra imaginación.

Educación: Nuestros niños son nuestra mejor inversión para el futuro, y nuestro programa espacial es una motivación tremenda. Nuestro país ha registrado un descenso constante del número de alumnos que estudian matemáticas y ciencias. El programa espacial puede ayudar a revertir esta tendencia. Personalmente puedo dar fe de la capacidad del programa espacial para animar a los estudiantes basándose en el hecho de que me inscribí en matemáticas y cursos de ciencias y comencé la búsqueda de un título de ingeniero el día después de que la primera misión de transbordador espacial aterrizara. La creación de una base lunar permanente inspirará a millones de jóvenes hacia la educación superior y ayudará a mantener el liderazgo tecnológico de nuestra Nación..

Recursos y otros beneficios: Puesto que vivimos en un mundo de recursos finitos y la población mundial sigue creciendo, en algún momento la raza humana deberá utilizar los recursos del espacio para poder sobrevivir. Ya estamos limitados por nuestros recursos limitados, y las decisiones que tomemos hoy tendrán un efecto profundo sobre el futuro de la humanidad.

Utilizar recursos y energía desde el espacio permitirá un crecimiento continuo y la propagación de la prosperidad al mundo en desarrollo sin destruir nuestro planeta. Nuestra mínima inversión en la exploración del espacio (menos de 1% del presupuesto de los EE.UU.) obtiene enormes beneficios intangibles en casi todos los aspectos de la sociedad , desde el desarrollo de tecnología hasta los usos de alta tecnología. Cuando llegamos al punto de las operaciones espaciales sostenibles seremos capaces de transformar el mundo de un lugar donde las naciones se pelean por los escasos recursos escasos a uno donde las necesidades básicas de todas las personas se cumplan y nos unamos en la aventura común de la exploración. El primer paso es tener un asentamiento humano lunar sostenible y permanente.

Concepto artístico de la cápsula Orion
orbitando alrededor de la Luna.
¿Cómo debemos proceder para alcanzar esta importante empresa? Una buena analogía a mirar es el sistema ferroviario estadounidense. El mayor obstáculo para los desarrolladores del primer ferrocarril fue el riesgo financiero. Adquirir el derecho de paso, pagar los salarios de la gran cantidad de mano de obra y comprar materiales y equipos caros. Pero el gobierno federal intervino dando subvenciones y otros incentivos. Una vez que la inversión inicial del Gobierno se aseguró, los desarrolladores emprendedores invirtieron enormes sumas para acortar inmensos valles y hacer túneles a través de enormes montañas.

Hoy nos enfrentamos a obstáculos similares en el desarrollo y utilización del espacio en beneficio de la humanidad. Potenciales desarrolladores espaciales se enfrentan a enormes costos iniciales de alto riesgo, con un rendimiento a largo plazo de la inversión. Para beneficiarnos de las termendas oportunidades basadas en la Luna, nuestra nación debe establecer la infraestructura básica para un sistema de transporte entre la Tierra y la Luna y un asentamiento humano sostenible en la luna. Una vez que esta inversión inicial se realizara, las actividades generadoras de ingresos comerciales se pueden establecer. Así como nuestra inversión en el ferrocarril, sistema de carreteras interestatales, presas hidroeléctricas y otros grandes proyectos federales han sido retribuidos con creces por el aumento de la productividad y calidad de vida, también lo hará nuestra inversión en infraestructura lunar.

Estamos a las puertas de una increíble oportunidad para beneficiar a toda la humanidad. Tenemos la tecnología y la capacidad de hacer esto una realidad, sólo necesitamos la voluntad de llevarlo a cabo. Tenemos que elegir un curso hacia la utilización del espacio para aumentar los recursos disponibles, la prosperidad mundial, la calidad de vida, el avance tecnológico, y la gestión ambiental. Así como miramos hacia atrás y agradecemos a aquellos anteriores a nosotros por el desarrollo de cosas como ferrocarriles y carreteras, las generaciones futuras deben ser capaces de mirar hacia atrás y dar gracias a nosotros por dar comienzo a la exploración espacial sostenible.

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Aclaración: Este es un ensayo escrito por Ronald J. Garan sobre la importancia de volver a la Luna. Aunque Garan escribió originalmente este ensayo antes de que fuera anunciada la cancelación del programa Constellation, se ha modificado para reflejar sus pensamientos ante la posibilidad de que EE.UU. volviera a la Luna prontamente.
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Viajar a la velocidad de la luz mataría en pocos segundos

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La nave "Enterprise" de "Star Trek".

Malas noticias para todos quienes soñaban con recorrer la galaxia a velocidades relativísticas. Según parece, al desplazarnos a velocidades cercanas a la de la luz, los escasos átomos de hidrógeno que existen en el espacio 'vacío' nos golpearían tan duro como las partículas aceleradas por el Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Si los científicos de la Universidad Johns Hopkins están en lo cierto, esos pequeños átomos nos freirían en pocos segundos.

William Edelstein, un físico de la Universidad Johns Hopkins School of Medicine en Baltimore, Maryland, ha hecho algunos cálculos y obtenido resultados demoledores. Asegura que si nos desplazásemos por el espacio a velocidades cercanas a la de la luz, moriríamos a los pocos segundos. Y no se trata de un problema orgánico producido por la aceleración necesaria para alcanzar esa velocidad. Simplemente, el problema al que nos enfrentamos reside en que lo que acostumbramos a llamar "espacio vacío", en realidad dista bastante de ser un verdadero 'espacio vacío'. La atmósfera de la Tierra posee, en cada centímetro cúbico, unos 30 millones de billones de átomos (algo así como 1.000.000.000.000.000.000 átomos). En el espacio, con algo de suerte, sólo podemos encontrar un par de átomos de hidrógeno por cada centímetro cúbico. Pero esa ridícula cantidad de materia alcanza y sobra para impedirnos viajar a lo "Star Trek".

En efecto, si la USS Enterprise fuese de verdad, y respetase las leyes físicas que rigen el Universo, Kirk, Spock y el resto de la tripulación morirían a los pocos segundos de pisar el acelerador. La culpa sería de esos dos átomos de hidrógeno por centímetro cúbico y de la Teoría de la Relatividad de Einstein. Esa débil cantidad de materia se convertiría en un haz de radiación lo suficientemente intenso como para destruir los instrumentos electrónicos de la nave, también a la nave misma... e incluso bastaría para matar a los humanos a bordo en pocos segundos.

La Teoría de la Relatividad describe cómo el espacio y el tiempo se encuentran distorsionados para observadores que viajan a diferentes velocidades. Para la tripulación de una nave espacial que acelera hasta cerca de la velocidad de la luz, el espacio interestelar parece muy comprimido, lo que aumenta el número de átomos de hidrógeno que golpean la nave cada segundo, convirtiéndolos en un verdadero 'rayo de la muerte' apuntado hacia la proa.

Desde el punto de vista de los viajeros, los átomos mencionados son acelerados hacia ellos, por lo que su energía cinética aumenta. Si quisiésemos viajar al centro de la Vía Láctea -distante unos 27.700 años luz de la Tierra- en un lapso de tiempo razonable -digamos unos 10 años- nuestra nave debería desplazarse a una velocidad cercana al 99,999998% de la velocidad de la luz. A estas velocidades, los átomos de hidrógeno impactarían contra nuestro vehículo con una energía de aproximadamente 7 TeV (Teraelectron voltios), el doble de la energía que se espera alcanzar con el Gran Colisionador de Hadrones cuando funcione a pleno rendimiento. "Para la tripulación de la nave, el efecto de estos átomos acelerados sería el mismo que si se parasen frente al haz del partículas del LHC", dice Edelstein.

¿Estar dentro del reforzado casco de la nave hace alguna diferencia? Sí, pero no demasiada. La estructura de la nave, de hecho, ofrece poca protección. Edelstein calcula que un tabique construido con 10 centímetros de aluminio lograría absorber menos del 1% de la energía que impacta contra el vehículo espacial. Dado que los átomos de hidrógeno tiene un protón en su núcleo, su impacto nos expone a una peligrosa radiación ionizante, capaz de romper los enlaces químicos de nuestro ADN y dañarlo irreversiblemente. "Los átomos de hidrógeno son como minas espaciales inevitables", afirma Edelstein, sepultando definitivamente nuestras ganas de recorrer la galaxia velocidades cercanas a la luz.

La dosis de radiación mortal para un ser humano es de aproximadamente 6 sievert. Los cálculos efectuados por Edelstein demuestran que la tripulación recibiría una dosis de radiación superior a los 10.000 sieverts cada segundo. La radiación seria tan intensa, que incluso debilitaría la estructura de la nave espacial y dañaría sus instrumentos electrónicos. Puesto a especular, el científico cree que ésta puede ser una de las razones por las cuales las civilizaciones extraterrestres más avanzadas aún no nos han visitado. Aunque "ET" haya logrado la tecnología necesaria para construir una nave interestelar, no puede viajar a velocidades cercanas a la de la luz sin convertirse en un cadáver a bordo de una debilitada nave fantasma.

Parece que el Universo se opone a que nos movamos rápido por su interior. Esos pocos átomos dispersos en el espacio se convierten en una verdadera barrera para nuestros desplazamientos. ¿Podríamos evitarla? Quizás. Seguramente no con la tecnología actual, pero si fuésemos capaces de construir un poderoso campo magnético en el frente de la nave, desviaríamos el haz de protones antes de que nos dé de lleno. De hecho, algo así es lo que se usa para que los protones acelerados dentro del LHC describan una curva de 27 kilómetros de diámetro por el interior del túnel principal.

Imagen:
La nave Enterprise, de "Star Trek", no soportaría viajar a la velocidad de la luz con la tecnología actual.
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Las tecnologías para llegar a Marte que cambiarán la vida en la Tierra

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En su intento por volver a liderar la exploración espacial, la NASA anunció su retiro de la carrera por el regreso del hombre a la Luna. Sin embargo anunció el comienzo de un ambicioso plan de desarrollo tecnológico, que promete -al igual que hace 40 años- transformar nuestra cotidianidad.


Al fin, el gobierno de Obama optó por tomar una de las decisiones más arriesgadas en los 52 años de historia de la NASA: dar por perdida la carrera que llevaría a Estados Unidos de regreso a la Luna después de cinco décadas (estaba programado para después de 2020) y dejar el camino libre a potencias emergentes en materia espacial, como China e India.

Es que el diagnóstico había sido lapidario. Cuando a principios de los 60, el presidente Kennedy anunció que colocarían un hombre en el satélite natural, la NASA inició un ambicioso plan de desarrollo tecnológico que les valió ser llamados "el motor de la innovación" durante muchos años. Pero ahora, con sus transbordadores a punto de 'jubilar' y el proyecto Constellation que no se diferenciaba mucho de lo que fue el Apolo, la carrera parecía perdida antes de comenzar.

Así, durante cinco años, la principal tarea de la agencia será investigar y desarrollar nuevas tecnologías con un único objetivo: preparar la nueva exploración espacial que debería colocar a los estadounidenses camino a Marte. Y tal como sucedió hace 40 años, cuando desde zapatillas deportivas hasta termómetros surgieron gracias a los adelantos creados para viajar al espacio, se espera que esta misión se traduzca en insospechados beneficios para la vida cotidiana en la Tierra.

Boeing es un ejemplo de esto. Como gran parte del desarrollo tecnológico que busca la NASA es en sociedad con compañías privadas, la mayor fabricante de aviones comerciales del mundo será una de las cinco primeras empresas que recibirá dinero y supervisión de ellos. Los resultados permitirán mejorar tanto el rendimiento como la seguridad de las naves, utilizando materiales que reduzcan el impacto del mal tiempo y controles más precisos para maniobrar.

La necesidad de transmitir datos de manera segura y sin depender de satélites también permitirá que, por fin, pueda haber acceso a Internet de forma segura en aviones e incluso, reemplazar las antenas celulares. Ya existe una tecnología bastante avanzada en este sentido. Se llama Stratellites y la idea es posicionar una serie de globos transmisores de señales a nivel de la estratósfera (la segunda capa de la atmósfera, ubicada a 50 kilómetros de altura), para poder proveer de servicios como telefonía, internet y televisión, en un área de 700.000 km2. El prototipo comenzará a construirse este año, para estar listo entre 2013 y 2015.

La incorporación de empresas privadas también hará más accesible el negocio del turismo espacial. Si bien hasta ahora la mayoría de estos proyectos se financiaba mediante contratos con militares o pocas compañías, los más de 6.000 millones de dólares que la NASA aportará al sector también permitirán que los turistas espaciales pasen de cientos a miles. Es que también una de las nuevas misiones propuestas por el organismo estadounidense es tratar de "reencantar" a la gente con el misterio del espacio.


Si bien no se sabe cuándo volverá un astronauta de la NASA a pisar suelo lunar o descender en Marte, sí se sabe quiénes lo harán antes que ellos: los robots. Estos serán los encargados de transmitir en tiempo real imágenes y datos sobre las características del planeta (o satélite) y su terreno, para planificar la llegada de los humanos.

Y mucha de la tecnología que se busca para la fabricación de estos primeros exploradores, tarde o temprano llegará a nuestra cotidianidad. Por ejemplo, la necesidad de que los robots estén en constante comunicación con la NASA -e incluso controlarlos de manera remota en los 55 millones de kilómetros que nos separan de Marte- obligará a crear mejores conexiones de internet. ¿Cuánto mejores? Hasta 50 veces más rápidas que las actuales.

Para evitar los problemas de presión y resistencia que tendrán los vehículos espaciales en suelo marciano, la NASA ya está trabajando con Goodyear para crear neumáticos más resistentes. Además de que los nuevos terrenos son aún desconocidos, las distancias que deberán recorrerse en las futuras misiones serán 100 veces más extensas que las que se hicieron en 1969. Por eso, la idea es fabricar neumáticos que utilicen resortes en vez de aire. Imagínelos en su automóvil, sería el fin de los pinchazos.

Pero eso no es todo… El recurso más importante que se buscará con estos exploradores de metal es el agua, esencial para mantener cualquier asentamiento humano. Pero una cosa es encontrarla y otra, saber si es segura. Nuevos métodos científicos se encargarán de eso. Por ejemplo, a través de bacterias modificadas será posible detectar toxinas en todo tipo de agua e incluso, hacer que cambie de color para conocer la concentración de posibles moléculas tóxicas que la compongan. Para purificarla están inventando un sistema basado en las acuaporinas (proteínas ubicadas en la membrana celular, que facilitan el ingreso de agua a la célula, filtrando toxinas) y que trabajará usando nanotecnología. Este mecanismo, que permitirá ahorrar un tercio del costo y usar sólo una décima parte de la energía, comenzará a probarse el 2011.

Otra de las preocupaciones de la NASA, antes de ir a Marte, es hacer de la Tierra un 'planeta verde'. Dos son las principales metas actualmente: reducir el nivel de basura espacial -que en el 2009 aumentó en 20%- y crear métodos de generación de energía más eficientes. Para ello, habrá 300 millones de dólares invertidos en proyectos como el que permite optimizar el uso de paneles solares usando iridio y óxido de cobalto, que simulan el proceso de fotosíntesis, mediante el cual las plantas captan la luz solar y la transforman en energía.


Gran parte de estos experimentos de innovación se llevarán a cabo en la Estación Espacial Internacional, donde Estados Unidos ha extendido su participación en el proyecto hasta 2020. Se abrirán nuevos campos de experimentación en medicina: estudios que medirán los efectos de la radiación ultravioleta, investigaciones para mejorar la resistencia de los huesos y otras para encontrar formas de mitigar el cansancio de los viajes largos, conocido como "jet-lag". Incluso, la posibilidad de crear fertilizante a partir de la orina. Se estima que son los desechos de 100 mil personas se pueden fabricar 200 toneladas de fertilizante de alta calidad cada año.

Lo cierto es que, dentro de cinco años, se sabrá si la nueva dirección de la NASA tuvo frutos o si tendrán que dar otra carrera por perdida. Cinco años de experimentos, fracasos y éxitos, pero que de resultar, no sólo nos tendrán más cerca del Planeta Rojo, sino de tener la sensación de, en la Tierra, estar viviendo en otro planeta.
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